La ganadería extensiva sigue haciendo de las suyas en Latinoamérica, dado que según proyecciones que para el año 2010 ha hecho la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, (FAO) más 19.2 millones de hectáreas de bosques tropicales se perderán con esta práctica.
Según la organización se prevé que para el 2010 el 62% de la superficie deforestada en América del Sur se destine a pastos, siendo Ecuador, Guyana y Venezuela los que ejercerán más presión.
En Centroamérica se calcula que un 69% de la superficie deforestada se convierta en pastos, siendo afectados Nicaragua y Panamá.
En Panamá, específicamente el Corredor Biológico Mesoamericano, se verá amenazado.