Esta acción fue calificada como "oportunista" por Pedro Luis Prados, director nacional de Libre Competencia de esta entidad.
Según un informe de la Autoridad, el precio mínimo para el galón de gasolina de 91 octanos debe aproximarse a los 3.05 dólares, pero estos comercios lo venden hasta en 3.25 dólares.
De igual manera, la gasolina de 95 octanos debería venderse en promedio a 3.19 dólares, pero la comercializan hasta en 3.55 dólares el galón.
Curiosamente, Pedro Acosta, representante de la Unión Nacional de Consumidores, aseguró que las gasolineras tienen toda la razón en vender el combustible más caro, pues "el Gobierno no se atreve a regular el precio, aunque la ley se lo permite".
Por su parte, Mario Pezzotti, gerente general de Shell en Panamá, manifestó que cuando se anuncian aumentos de precios, los consumidores suelen ir a las estaciones antes del cambio para aprovechar los precios más económicos. Esto causa un aumento en la demanda de la estación y el producto con el precio menor se acaba más rápido.
Sin embargo, agregó que estas diferencias no suelen mantenerse por mucho tiempo, ya que la competencia fuerza a las estaciones a cambiar el precio.
El precio de paridad vigente hasta el miércoles próximo indica que el galón de 95 octanos bajó 21 centésimos, mientras que la de 91 octanos y el diésel 19 centésimos, respectivamente.