El gasto promedio de los hogares de los asalariados japoneses subió un 2.9% en julio respecto al mismo mes del año anterior, hasta los 335,623 yenes (unos 2,996 dólares), informó el Gobierno nipón.
Según el informe provisional del Ministerio de Administración Pública, Interior y Telecomunicaciones, este incremento se debe al aumento del consumo habitual en el período estival de vacaciones.
En concreto, señala el aumento en la compra de bebidas como la cerveza y los refrescos, debido a la ola de calor que se ha cernido sobre Japón este verano.
Esta subida del gasto, que sigue a un descenso del 1.3% en junio, también ha sido atribuida por el Gobierno al final relativamente temprano de la temporada de lluvias, que animó a muchos a viajar dentro del propio país. Los desembolsos relacionados con la alimentación crecieron un 0.7%, mientras que los relativos a las telecomunicaciones avanzaron un 6.5%.
Asimismo, en el último año gasto $1,200 millones en expandir la impresión digital comercial de alta velocidad y en convertir a la tecnología digital los rayos X y otros servicios de imágenes médicas.
Carp está financiando la transición en Kodak con ahorros de dividendos por $1,300 millones, así como con las ganancias obtenidas con la venta de película en mercados emergentes y recortes de costos laborales y de manufactura.
Kodak perdió su dominio conforme sus ventas bajaron desde un máximo de $16,000 millones en 1996 a $14,100 millones en 1999, justo antes de que Carp asumiera el cargo.
El ejecutivo ha prometido aumentar las ventas a $16,000 millones para el 2006.
No obstante, los mayores accionistas de Kodak no han renunciado a la empresa.
Dieciséis de los 20 más grandes compraron acciones en el primer trimestre, según datos compilados por Bloomberg.
Daniel Carp, ejecutivo de mercadeo que lleva 34 años en Kodak toda su carrera es el primer máximo responsable de la compañía que no tiene experiencia técnica en químicos o ingeniería desde George Eastman, el empleado bancario que fundó la empresa en 1990.
Eastman popularizó la fotografía con la cámara Brownie, que costaba $1.