Economía

Gigantesco recorte de impuestos en EE.UU.


Con gran nostalgia y melancolía, el presidente Bill Clinton inició oficialmente el último año de su presidencia pronunciando ante el Congreso el tradicional discurso anual sobre el estado de la Nación.
Clinton habló con orgullo del boom económico sin precedentes que está viviendo el país y el hecho de que por primera vez en muchos años hay un gran superávit presupuestario. Basado en esta situación, anunció un recorte de impuestos de 350.000 millones de dólares para los próximos 10 años, que beneficiará principalmente a la clase media. De esta manera, Clinton le roba a la oposición republicana su máxima bandera electoral, como es la del recorte de los impuestos. Fue sin duda un momento emotivo, histórico. Parado frente al Congreso que intentó derrocarlo con un juicio político el año pasado por el sexgate, Clinton adoptó una actitud magnánima.
Todo su gabinete estaba presente y también su esposa Hillary Clinton, que actualmente es candidata a senadora por el estado de Nueva York . Sentado detrás de Clinton se encontraba además el vicepresidente, y presidente del Senado, Al Gore, que hoy es el precandidato demócrata favorito para sucederlo en la Casa Blanca. Su presencia fue otro recordatorio de que Clinton ya es parte del pasado
Por eso sin duda este año Clinton dedicó su discurso sobre el estado de la Unión no solamente a describir cuáles serán las prioridades de su gobierno para este año como lo hace siempre, sino a delinear su legado histórico y a lo que él piensa que son los grandes desafíos de Estados Unidos en este nuevo milenio "Sí, siento nostalgia", confesó Clinton a los periodistas antes de comenzar su discurso. "Estoy tratando de luchar en contra de la nostalgia, pero no tengo mucho éxito".
Durante el discurso, Clinton dijo que Estados Unidos está en el momento más alto de su poderío mundial. Y urgió a Rusia y a China a que se integren al concierto de naciones democráticas estables y prósperas. Y renovó su pedido al Congreso para que le otorgue a China el status permanente de nación más favorecida en el terreno comercial, que tienen todos los países amigos de Estados Unidos.
Zorro político, Clinton no olvidó que éste es un año electoral y volvió a hacer lo que ya es una de las características principales de su presidencia: les quitó iniciativa a los republicanos robándoles uno de sus temas electorales más relevantes como la disminución impositiva. La diferencia es que el objetivo de la propuesta de Clinton es fundamentalmente de índole social.
La iniciativa incluye una reducción de los impuestos que pagan los matrimonios y la posibilidad de deducir hasta 10.000 dólares por el pago de estudios universitarios propios o para sus hijos. Según el jefe de asesores de la Casa Blanca, John Podesta, Clinton presionará durante este último año de su presidencia para que el Congreso apruebe la ley que prevé un aumento en el salario mínimo y la ley que les da derecho a los enfermos a la asistencia médica, ya sea privada o pública En el terreno de la lucha contra la pobreza, Clinton propuso la ampliación del crédito impositivo que tienen actualmente las familias obreras más pobres, un plan que las ayudará a ahorrar con el apoyo estatal -por cada dólar que ahorren, el Estado pondrá otro dólar-, nuevas inversiones en vivienda y en vales para comida.Es decir, ahora que logró un superávit en el presupuesto, Clinton quiere terminar sus ocho años de presidencia dándole prioridad a los temas sociales.
ANA BARON. New Hampshire. Enviada especial


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101 años de Panamá América

 
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