El Gobierno argentino desmintió hoy que vaya a pedir a los acreedores privados una reducción de la deuda del 70 al 85%, como aseguró el diario "Clarín". "La información no tiene fundamento alguno, ni asidero, ni crédito alguno del Gobierno y es antojadiza", dijo Armando Torres, portavoz del ministro argentino de Economía, Roberto Lavagna, tras lo cual consideró que esa información es perjudicial para las negociaciones con vistas a la reestructuración de la deuda.
Torres declaró a medios locales que la renegociación de los títulos de deuda pública en manos de privados está en una "etapa de definición". Por el contrario, "Clarín" aseguró que confirmó esta información en "dos calificadas fuentes del Gobierno", una de ellas "uno de los máximos referentes del equipo económico".
"Rechazamos esta versión, tal como hemos hecho recientemente con otras", subrayó Torres, quien destacó que la noticia del rotativo "no está sustentada en fuentes que lleven adelante la negociación, ni siquiera en fuentes que puedan identificar". El portavoz advirtió que, "lamentablemente", hay que "esperar este y otro tipo de versiones de partes interesadas", que "naturalmente perjudican y no benefician" las ya de por sí complicadas negociaciones sobre la reestructuración de la deuda, que se espera comiencen este mes.
Según "Clarín", el Gobierno argentino contempla la idea de pedir a los tenedores de bonos en mora una reducción de entre el 70 y el 85% de la deuda, cuando inicie la negociación para salir del cese de pagos en que está desde finales de 2001.
El plan de salida del "default" (cese de pagos) incluye también un período general de gracia para los pagos al exterior hasta 2006 y una reprogramación de las obligaciones de hasta 30 años, de acuerdo con el diario de mayor tirada de Argentina.
La propuesta a los acreedores para poner fin al cese de pagos sería incluida en un acuerdo de tres años que Argentina negocia con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Recientemente venció un acuerdo transitorio suscrito en enero pasado cuando aún no se vislumbraba una salida a la grave crisis que vivió Argentina, una de cuyas consecuencias es el cese de pagos de parte de la abultada deuda exterior del país, que, según el presidente argentino, Néstor Kirchner, es digna del libro Guinness de los Récords.