El Gobierno brasileño “no va a permitir” que el real se vuelva a apreciar a los niveles máximos que registró entre enero y agosto pasados, que encendieron la alarma en la industria, afirmó el ministro de Hacienda, Guido Mantega.
“Todos los países están desesperados para exportar más y usan todas las armas que tienen. El arma del cambio es la principal. Por eso tomamos varias medidas en el campo del cambio y las vamos a continuar tomando”, dijo Mantega.
Mantega, principal responsable de la política económica del Gobierno, indicó que la cotización actual (1.85 reales por dólar) es “más favorable” para la industria que la de los meses anteriores.
Desde agosto de 2010, la divisa brasileña se apreció constantemente hasta llegar en julio a una cotización de 1.53 reales por dólar, un nivel que ha tenido impacto en la balanza comercial del país, sobre todo en la del sector industrial.
Entonces el Gobierno tomó una serie de medidas para reducir la rentabilidad de las operaciones en el mercado futuro de divisas.