El Gobierno alemán instó ayer a evitar cualquier tipo de especulación sobre la decisión que pueda tomar este jueves el Banco Central Europeo (BCE), como institución independiente, respecto a la posibilidad de comprar deuda soberana a los países en crisis.
“Ningún Gobierno de Europa debería inmiscuirse en lo que hace el BCE, pues sería una violación más que flagrante de la independencia” de esta institución, declaró el portavoz del Ejecutivo alemán, Steffen Seibert.
En este sentido, rechazó emitir cualquier “suposición” sobre la decisión que pueda tomar el BCE el próximo jueves y señaló que, “desde la perspectiva teórica, expresar crítica o aprobación ya supondría una influencia política”.
“La canciller Angela Merkel ha dicho que tiene total confianza en que el BCE, en el marco de su mandato y en el marco de sus funciones, está haciendo todo lo necesario, y por nuestra parte no influiremos en nada desde fuera”, subrayó.
Por ello, el Ejecutivo alemán simplemente esperará “a lo que vaya a anunciar el BCE en el marco de su mandato”, zanjó.