El ministro italiano de Industria, Antonio Marzano, declaró ayer que no descarta la hipótesis de una entrada de capital público en Fiat, pero que sería el último recurso ante la falta de inversores privados, lo que sería "nefasto".
Marzano compareció ayer en el Senado para explicar la evolución de Fiat y allí dijo que mientras inversores privados manifiesten interés por entrar en el capital del grupo automovilístico habrá esperanzas de relanzamiento y no será necesaria una intervención estatal.
El titular de Industria aludía así al plan del empresario Roberto Colaninno -ex presidente de Telecom- para entrar en el capital y gestión de Fiat y en el interés demostrado por Emilio Gnutti, presidente del consorcio industrial italiano Hopa, todavía sin concreción.
En su intervención, Marzano señaló que Fiat Auto -el sector de turismos- podría hacer cerrado 2002 con unas pérdidas no muy lejanas de los 2,000 millones de euros.
Mientras tanto, la posibilidad de que un grupo de empresarios suizos pueda hacer alguna aportación a Fiat se reduce, según aseguró ayer uno de ellos, Silvio Tarchini.