El Gobierno italiano aprobó ayer las líneas maestras de los Presupuestos Generales del Estado para 2003, que preven un aumento del Producto Interior Bruto (PIB) del 2.9% y la rebaja del déficit público hasta el 0.8%. Tras firmar con varios sindicatos y empresarios un acuerdo de concertación social, al que no se sumó la principal central de trabajadores, la izquierdista Cgil, el consejo de ministros dio vía libre el Documento de Programación Económica y Financiera (DPEF).
El Ejecutivo de Roma prevé un crecimiento de la economía italiana el próximo año del 2.9%, frente al 1,3 de este año (en vez del 2.3% inicial), y un descenso del déficit público hasta el 0.8%, cuando el fijado para este ejercicio es del 1.1%.
También espera el gobierno que preside Silvio Berlusconi que la inflación se sitúe en Italia a finales de 2002 en el 1.7%, y descienda en 2003 al 1.4%, y que el desempleo, actualmente del 9.2%, se reduzca al 6.8 en 2003. La presión fiscal, que hoy es del 42.3%, pretende rebajarla hasta el 39.8 dentro de tres años. El gobierno insiste en que las líneas políticas del DPEF apuntan al desarrollo y la estabilidad para lograr los objetivos europeos y el equilibrio del balance