La crisis económica ha comenzado a golpear la puerta de los estadounidenses que, durante más de diez años, disfrutaron de un crecimiento pocas veces experimentado en la historia del país. Hasta hace unas semanas, las autoridades del gobierno y los expertos hablaban de “desaceleración”, ahora la palabra es crisis.
Crisis es, para muchos, un concepto muy cercano a la recesión, que se dice y se repite en un ambiente político de acusaciones mutuas entre gobierno y oposición.
El pasado viernes, la situación alcanzó su punto más candente cuando el gobierno dio a conocer un brusco aumento del desempleo y los mercados bursátiles remataron una caída sostenida de más de tres días, que arrastró a otras bolsas del mundo.
Al tiempo que enfrentan el peligro de perder sus empleos, muchos estadounidenses que invirtieron en los mercados durante la bonanza de la última década han visto evaporar sus ganancias en las últimas semanas.
Como consecuencia de ese impacto, los analistas pronostican el peligro de una baja drástica del consumo, que sería un “golpe de gracia” pues representa más de un tercio del movimiento económico del país.
El presidente George W.Bush intentó ayer, viernes, contener las negativas consecuencias políticas de la situación al señalar su preocupación por el hecho de que muchos estadounidenses estén perdiendo sus empleos. “La desaceleración es real y está perjudicando a demasiadas vidas.Quiero que el pueblo de EEUU sepa que estamos profundamente preocupados por las tasas de desempleo y que tenemos la intención de hacer algo al respecto”, expresó el mandatario.
El Departamento del Trabajo reveló que, tras perderse 113.000 puestos de trabajo, en agosto el índice de desempleo subió cuatro décimas hasta el 4,9 por ciento, su nivel más alto en los últimos cuatro años.
Las cifras fueron mucho peores de lo esperado por la mayoría de analistas, que habían calculado un leve incremento de una décima.
De inmediato, la oposición demócrata denunció que las cifras constituyen una prueba de los errores que ha cometido, en el plano económico, el gobierno de Bush que asumió hace casi nueve meses. “Por desgracia, este es un reflejo del presupuesto de Bush y de la economía de Bush”, afirmó el líder de la mayoría demócrata del Senado, Tom Daschle (Dakota del Sur). Asesores de la Casa Blanca refutaron esas afirmaciones e indicaron que el desempleo es consecuencia de las políticas adoptadas por el pasado gobierno del ex presidente demócrata Bill Clinton.
El líder de la minoría demócrata de la Cámara de Representantes, Dick Gephardt (Missouri), afirmó que “la verdadera desaceleración comenzó en los últimos seis meses. Creo que la economía ha reaccionado ante el plan de presupuesto del presidente”.
Gephardt agregó que Bush perjudicó la economía con el recorte impositivo que redujo las proyecciones del superávit presupuestario y empujó al alza las tasas de interés a largo plazo.
Sin embargo, y pese a los desalentadores pronósticos, el gobierno republicano insiste en que la situación mejorará a mediano plazo y en que las medidas adoptadas han sido suficientes y comenzarán a dar resultados muy pronto. Entre esas disposiciones se incluyen las reducciones de las tasas de interés y una devolución de impuestos a los contribuyentes por 1,35 billones de dólares.