El Gobierno griego reafirmó ayer que no piensa abandonar el euro, aunque la prensa económica griega sostiene que Atenas ha solicitado a sus socios de divisa más tiempo para sanear su endeudada economía.
Entre los persistentes rumores de que el país deberá renegociar su enorme deuda soberana para hacer frente a los acreedores, el primer ministro, Yorgos Papandréu, reiteró ayer que "no se discutió la salida de Grecia del euro" en una reunión en Luxemburgo que congregó anoche a miembros destacados del eurogrupo.
Una información publicada ayer por el portal digital del semanario alemán Der Spiegel, en la que se sostenía que Grecia barajaba abandonar la eurozona, llevó la intranquilidad a los mercados en un momento en el que los socios europeos de Grecia temen que una quita de la deuda helena perjudique a toda la zona euro.
Papandréu criticó ayer a quienes "de forma irresponsable tenían intención de sembrar el miedo, incluso con el propósito de especular". "Llamo a todos a que dejen a Grecia tranquila, desde el interior del país y desde el exterior, en especial en la Unión Europea, para que Grecia pueda hacer su trabajo", dijo .
El presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, reconoció anoche, en declaraciones recogidas por los medios griegos, que Atenas debe aplicar aún mayores medidas de austeridad y que tal extremo se discutirá en la próxima reunión del Eurogrupo prevista para el 16 de mayo en Bruselas.
"Pensamos que Grecia necesita un nuevo programa de ajuste", señaló Juncker, ante el aparente fracaso del plan aplicado desde hace un año para reflotar la economía y evitar la reestructuración de su enorme deuda, que alcanzó el 143% del PIB en 2010.
Según los medios helenos, Grecia estaría negociando incluso que se le amplíen los créditos de los socios de la eurozona ante la imposibilidad de volver a los mercados en 2012 para refinanciarse, tal como estaba previsto en el plan trienal de rescate por valor de 110,000 millones de euros (unos 157,366 millones de dólares).
Si Grecia no puede financiarse en los mercados en 2012 debido a que su prima de riesgo continúa siendo prohibitiva, necesitaría créditos adicionales de la eurozona y del FMI, o se enfrentaría a una complicada situación frente a sus acreedores.
Los bonos soberanos griegos a dos años ofrecían al concluir la semana, un interés de alrededor de 24.5%, un porcentaje elevadísimo debido al riesgo de impago que intuyen los inversores.
Además, Atenas solicitaría una prorroga hasta 2016-2018 de la meta fijada para 2014 de reducir su déficit fiscal a menos del 3% del producto interno bruto desde el 10.5% con el que cerró en 2010.
Con esta situación, Grecia debe afrontar obligaciones de pago por unos 27,000 millones de euros (unos 38,626 millones de dólares) en el próximo año.
Bruselas considera que el nuevo plan lanzado por Atenas para el periodo 2011-15, que pretende recaudar 76,000 millones de euros (unos 108,725 millones de dólares) con nuevos recortes y privatizaciones, no será suficiente.
El ejecutivo de Papandréu tiene previsto tramitar el plan en el Parlamento la próxima semana, cuando también se celebre, el próximo miércoles, una huelga general de 24 horas, la segunda del año.
Grecia está a la espera de que la cumbre europea del 25 de junio ratifique la decisión de la Comisión Europea (CE) de prolongar el tiempo de devolución del préstamo de 110,000 millones de euros (157,366 millones de dólares) que recibió hace un año de la zona euro y del Fondo Monetario Internacional (FMI); asimismo espera la reducción del tipo de interés (del 5%) que paga por él.