Cree en lo que hace y lo que implica en quienes lo rodean.
Ramón Arroyave, quien es propietario de la pequeña empresa Promedias, S.A., es un convencido de que nació para ser industrial en el área textilera. Por eso capea todos los temporales que le puedan surgir en este negocio en el cual laboran unas 80 personas.
Arroyave llegó a Panamá hace 41 años procedente de Colombia, y desde que sus pies tocaron suelo patrio le tomó amor al país y, hoy por hoy, es más panameño que cualquiera.
En ese momento trabajó como técnico en una de las industrias que se establecieron en esos años, gracias al buen auge que hubo. Esa labor la realizó durante unos diez años.
Relata el empresario que con el paso del tiempo, los negocios se fueron volcando hacia la importación, principalmente de productos procedentes de China; por lo tanto, fueron desapareciendo las fábricas de ropa en Panamá.
A pesar de ese panorama, afirmó que decidió cruzar el puente y convertirse en empresario.
“Cuando uno se enamora de un trabajo, no quiere salirse de ahí, por eso comencé a comprar máquinas para confeccionar medias; aunque el mercado estaba decayendo, yo creía en él”, indicó.
Señaló que aprovechó a todos los empleados que estaban en ese momento cesantes, y desde hace 27 años fabrican calcetería para damas y medias para estudiantes, siendo su principal producto la marca Furor.
Reconoció que sus precios son un poco más altos, que los traídos de otras latitudes; sin embargo, han encontrado gran preferencia por parte de los consumidores, puesto que son productos de calidad.
Dijo que gracias a esa predilección del público panameño es que han logrado mantenerse en el mercado.
Esa satisfacción la reflejan los intermediarios, ya que cuentan con muchos valores agregados.
Un detalle que le causa mucha satisfacción es el cariño que le tienen sus colaboradores a su pequeña empresa, quienes se han mantenido fieles en todo estos años.
También aclaró que han acogido a trabajadores de otras empresas que quedaron desempleados cuando, paulatinamente, cerraron las fábricas.
“Hay etapas en la vida en que hay más ambiciones, pero a medida que uno va profundizando, comprende que hay cosas más importantes que el dinero, y eso es tener suficiente trabajo para la gente”, confesó.
Arroyave reconoció que hay personas que le dicen para qué seguir en la industria y que haga como otros, que mandan a hacer sus marcas a China.
No obstante, manifestó que, quien nace industrial, tiene algo que no deja que cambie, puesto que es como una vocación.
Indicó que el dinero de la gente que trabaja en empresas nacionales permea en todas las capas sociales, porque la gente se lo gasta aquí y no va a parar a otras economías.
Concluyó que, a pesar de todo, “Panamá necesita su propia industria”, así tenga el país mucho progreso y la gente pueda comprar muchas cosas.