En los países en desarrollo, la satisfacción laboral es sorprendentemente alta, a pesar de la baja calidad del empleo, un indicio de la ausencia total de oportunidades de trabajo decente que obliga a las personas a aceptar cualquier tipo de empleo, según el informe Tendencias Mundiales del Empleo Juvenil 2013 de la OIT.
“A los jóvenes les cuesta expresar descontento en relación con su empleo. La aparente contradicción de un joven que realiza un trabajo que le ofrece pocas satisfacciones en términos de recompensa económica, estabilidad y seguridad, y que al mismo tiempo expresa satisfacción por el trabajo, refleja el optimismo de los jóvenes y su capacidad de adaptarse a una realidad de pocos 'buenos' trabajos”, indica el informe.