Economía

Huertos urbanos alivian el peso de la canasta básica


El producir alimentos a nivel de los hogares es una actividad que todavía no se aprecia en las áreas urbanas y a la que no se le da el valor que merece.

La desnutrición existente tanto en áreas urbanas como rurales sirve de alarma para que el Estado y el sector privado realicen esfuerzos para concienciar a las personas de que produzcan sus propios alimentos.

 

El solo hecho de crear proyectos, ya sea de agricultura, en la ciudad y el campo, logra que las economías domésticas se fortalezcan creando empleos a sus miembros y abaratando los costos de la canasta básica, además genera algún tipo de ingreso adicional con la venta de algunos de los productos cultivados.

No es menos cierto que también son atacadas otras variables como la reducción de la desocupación en los hogares urbanos y, por ende, se logra la sostenibilidad de la seguridad alimentaria.

 

Para mostrar lo positivo que resulta involucrarse en esta actividad, se muestra a continuación algunos de los indicadores a nivel de los alimentos que se pueden sembrar en los hogares para mitigar las alzas en los precios de algunos rubros.

El Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), en su informe de noviembre de 2011 sobre el Costo de la Canasta Básica de Alimentos Familiar para Panamá y San Miguelito, revela que la canasta básica está en el orden de 300.83 dólares para los distritos de Panamá y San Miguelito.

Esto representa un 1.8% más o 5.45 dólares que en el mes de octubre.

 

Para el mismo periodo del 2010, la canasta básica se encontraba en 275.55 dólares, lo que significa que en 2011 el aumento fue de 9.2%, o sea, 25.28 dólares.

El mismo informe apunta que la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (Acodeco), para la misma área, estimaba el costo de la canasta básica de alimentos en 278.03 dólares en los supermercados.

Mientras, en las abarroterías estaba en 309.21 dólares y en los minisúper se encontraba en 314.68 dólares.

 

Además, el documento indica que entre los alimentos que más incrementaron su costo están los vegetales y frutas.

Estos se encarecieron en un 8.2% o un 2.29 dólares adicionales.

Algunos de los alimentos que conforman la canasta elevaron su costo, por ejemplo: la lechuga aumentó en 41.1% o $1.59; la cebolla en 16.9% o $0.48 centésimos de dólar y los plátanos en 4.3% o $0.25 centésimos de dólar.

Julio Lara, técnico del Instituto de Investigaciones Agropecuarias de Panamá (IDIAP), indicó que la entidad realiza esfuerzos por introducir la actividad productiva en aquellos hogares de poco espacio territorial y de bajos recursos en áreas urbanas para que suplan sus necesidades.

Comentó que en el área de San Miguelito se instituyó un programa que está orientado, sobre todo, a producir alimentos en las viviendas de familias humildes y las escuelas públicas del sector.

Los precios de los alimentos pueden subir más, por ende, se hacen menos asequibles, sin embargo, la gente puede cultivar a bajo costo los productos en sus casas.

Lara dijo que esa es la idea básica del proyecto y si tienen algún excedente de producción se puede vender, generando un pequeño ingreso para el hogar.

El proyecto empezó en el 2011 con una duración de cinco años y pretende impactar la parte económica y nutricional de la población de San Miguelito, además de mejorar la calidad de alimentos que consumen.

Advirtió que no sólo es brindarles la capacitación, sino también darle seguimiento para ver si están haciendo las cosas como se les enseñó.

Por su parte, Francisco Rodríguez, gerente del proyecto, manifestó que se escogió este distrito por los diferentes tipos de problemas sociales que presenta, así se combate la desnutrición y se cuida el medio ambiente a través de la reutilización de los desechos (lavadoras, neveras, estufas viejas, envases plásticos, etc.).

Este año se iniciarán capacitaciones en las escuelas, los centros de salud y, por otro lado, se planea hacer una olimpiada de agricultura urbana con los jóvenes en las cabeceras de provincia.

Según Rodríguez, uno de los logros más relevantes es que no se ha vuelto a repartir semillas de apio, ya que las personas se han volcado a las casas comerciales, compran el apio y lo cultivan.

“Todavía no les hemos dado capacitación y ya ellos están incursionando en la actividad; el culantro se puede producir en la casa, también en el verano se puede incursionar en cultivos de sandía y ají criollo”.

Es interesante que, si se tiene un tanque, siembre su ñame con los desechos de cocina siempre y cuando no tengan sal ni aceite, aseveró el funcionario.

Mientras, Ana Patiño, economista del Centro de Investigación de la Facultad de Economía de Panamá, comentó que la gente ha perdido el interés por el sector agropecuario y eso está muy relacionado con la seguridad alimentaria de un país, pues una nación que no produce sus alimentos está en problemas, porque depende de la importación de todo tipo de bienes.

Sostiene que el uso de la tierra en Panamá está destinándose mayormente a proyectos urbanísticos y turísticos, por lo cual se están abandonando las actividades principales que tienen que ver con suplir de alimentos a la población.

Afirmó que todo lo que vaya encaminado a la producción agropecuaria en mayor o menor escala es importante, por lo que hay que concienciar más sobre el asunto, sin importar quiénes sean los actores: granjas escolares, las granjas autosostenibles, barriadas, casas, cooperativas, entre otros.

Yariela Gallegos, directora administrativa del Patronato de Nutrición, afirmó que la educación no solamente es de la escuela, sino también del hogar.

La gente no tiene la formación de ver en los cultivos la manera de tener alimentos con un menor costo, aseguró.

“Hay que incentivar en la escuelas, estamos hablando de la protección al medio ambiente, comer alimentos sanos producidos en tu patio en una cantidad que sirva para la alimentación familiar”, apuntó.

“Con lo que cuestan estos productos en el mercado, se puede percibir el ahorro generado al cosechar plátanos, papayas y guandú a una escala menor para suplir la alimentación del hogar”, acotó.

Mencionó que “hay que capacitar más, pues se requiere incentivar este tipo de iniciativa a través de los medios de comunicación con algún tipo de campaña”.

Sin embargo, hay que dar las herramientas a la gente y los pasos para tener un sembradío de cultivos de una forma sencilla.

A pesar de ver de buena manera el impulso a la agricultura urbana y semiurbana, Gallegos aclaró que el Patronato de Nutrición enfoca sus proyectos en áreas rurales.

“Lo que se quiere evitar es que la población emigre a las áreas urbanas a crear más bolsones de pobreza, son personas que lo que saben hacer es trabajar la tierra y nosotros le enseñamos a trabajar eficientemente, que tengan una rentabilidad, laboren con su propia gente y no tengan la necesidad de venir a la ciudad a correr un riesgo innecesario”, finalizó.

Cecilia Alveo vive en al sector 2 de la 24 de diciembre, dijo que ahora que es jubilada aprovecha su tiempo para sembrar guandú, plátanos, guanábanas, guineos entre otros, en el espacio pequeño de terreno que tiene en su residencia. “La actividad ha dado buenos resultados para mi familia, me gustaría tener más terreno para sembrar más”, aseguró.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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