Una delegación encabezada por el ministro de Desarrollo de Colombia, Eduardo Pizano, viajó ayer a Miami (EU), donde gestionará ante empresarios turísticos el regreso de los cruceros a la ciudad caribeña de Cartagena de Indias, suspendidos por el conflicto en el país suramericano.
Los grandes barcos de turismo que recorren el Caribe redujeron sus escalas en el puerto de Cartagena de Indias, ante el riesgo de atentados terroristas y tras la ruptura de las negociaciones del Gobierno y la guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el pasado 20 de febrero. Además, las embajadas de EU empezaron a entregar a sus ciudadanos unas advertencias en las que recomiendan no viajar a Colombia.
Sin embargo, el ministro Pizano subrayó que la ciudad amurallada "no representa peligro alguno" para los turistas y advirtió de que están en peligro unos 10,000 empleos por la reducción de los viajes, que generan ganancias por cerca 60 millones de dólares al año para el comercio y las empresas turísticas locales.
El ministro viajó acompañado por el alcalde de Cartagena, Carlos Díaz Redondo, las autoridades policiales de la región y el gerente de la Sociedad Portuaria de Cartagena, Alfonso Salas.
Los funcionarios tienen previsto entrevistarse con directivos de varias empresas de buques turísticos, para explicarles las medidas adoptadas para mantener la seguridad en la ciudad.