El alza de impuestos anunciada por los legisladores de Nueva York ha desencadenado el rechazado de los neoyorquinos, quienes además aún no se resignan a la subida de un 33 por ciento al transporte urbano a partir de mañana, domingo.
"Bandidos fiscales", "Nueva York no da más" o "Nos exprimen", son algunos de los titulares que ocupan ayer las portadas de los periódicos más populares de la ciudad, en un claro rechazado a la política fiscal que pretenden aplicar los legisladores.
El viernes pasado se acordó un aumento de los impuestos a las ventas y a los ingresos personales, en un intento por reducir el enorme déficit fiscal que tiene la ciudad de Nueva York, 3.800 millones de dólares, y que supone el mayor agujero desde la década de los 70.
Este acuerdo fue suscrito por legisladores estatales y por el alcalde de la ciudad de Nueva York, Michael R. Bloomberg, quien aseguró que los nuevos ingresos permitirán retirar el plan de despidos con el que había amenazado a 10,000 empleados municipales. "Esto es doloroso, pero es lo que tenemos que hacer", dijo el alcalde de la ciudad, que recibirá a través de estos nuevos impuestos un total de 2,700 millones de dólares en los dos próximos años.
Y por si el bolsillo del neoyorquino no estuviera bastante resentido, mañana, domingo, entra en vigor la mayor subida de las tarifas del transporte urbano de la historia de la ciudad, un 33 por ciento, de manera que el billete del metro y el autobús subirá de 1.5 a 2 dólares.
Indignación por el aumento de impuestos y transporte
El viernes se acordó un aumento de los impuestos a las ventas y a los ingresos personales.