Economía

Industria áerea calcula pérdidas por US$ 7 mil millones


La caída del avión Airbus A-300 de American Airlines en el barrio neoyorquino de Queens asesta un nuevo y duro golpe a la debilitada industria aérea estadounidense, que luchaba por ponerse de pie tras los ataques terroristas del 11 de septiembre.
Hasta la mañana de ayer, la industria del transporte aéreo en EU luchaba desesperadamente por recuperar la confianza de un público que dejó de viajar después del 11 de septiembre.
Pero el accidente del vuelo 587 de American, en el que se estima perdieron la vida 265 personas, barrió de golpe los pequeños y aún preliminares avances que habían logrado las aerolíneas en los dos meses posteriores al terrible atentado.
Tras la tragedia del 11 de septiembre el tráfico de pasajeros en los EU cayó cerca de un 50%, desde casi 55 millones de pasajeros al mes a unos 30 millones, según las cifras de la asociación de transporte aéreo de ese país.
Y, según datos preliminares, la recuperación para octubre no era nada espectacular, ya que elevaba la cifra hasta poco más de 35 millones de pasajeros al mes.
Por eso, todas las esperanzas estaban puestas en el fin de semana del Día de Acción de Gracias, que se celebra cada año el penúltimo jueves del mes de noviembre, es decir, la semana que viene.
Para los estadounidenses este es el día festivo más importante del año y se caracteriza por las grandes cenas familiares, en la que se recibe a los parientes de todo el país.
Es, tradicionalmente y a gran distancia del resto de las fechas de alta demanda de pasajes, el fin de semana en que los estadounidense más viajan.
Todo ello hasta este año, pues se estima que, tras los atentados del 11 de septiembre y del accidente de ayer, la cifra de pasajeros caerá con fuerza comparada con la de años anteriores. Se teme que la falta de confianza de los eventuales pasajeros complique aún más la situación de las aerolíneas y que obligue a muchas empresas a tomar medidas drásticas para reducir sus pérdidas, que se calculan estarán en torno a los 7,000 millones de dólares, en conjunto, para el año 2001.
Pero los analistas se preguntan qué más pueden hacer las aerolíneas tras la serie de medidas de emergencia que tomaron después de los atentados terroristas.
Las empresas redujeron sus rutas, despidieron a decenas de miles de trabajadores, aplazaron sus planes de compra de aviones y de ampliación de servicios, y recibieron la importante ayuda del gobierno de los EU mediante créditos directos.
Por ello, algunos creen que muchas aerolíneas no podrán resistir este nuevo golpe, en particular aquellas que tenían ya graves problemas antes del 11 de septiembre debido a la inversión excesiva de los años previos.
Por rudo que parezca, los ejecutivos de la industria y los inversores en Wall Street esperan que las causas hayan sido accidentales, cuyo impacto, si bien sigue siendo fuerte, no se compara con el temor que genera en los pasajeros un atentado.
Esto, sumado al hecho de que ya las acciones de las aerolíneas habían caído con violencia por dos meses, hizo que la baja de ayer de las acciones de estas compañías en Wall Street fuese más bien moderada.
Las acciones de American cayeron un 9%, las de United un 5%, las de Delta un 10% y las de Continental un 9%, todas bajas importantes, pero no de la magnitud de las que se anotaron los días posteriores al 11 de septiembre, cuando las bajas superaban fácilmente el 30% diario.
Y en la sesión de ayer las acciones de American se daban incluso el lujo de ganar 0.35 dólares, quedando a 16.84 dólares, mientras las de United Airlines avanzaban 0.68 dólares, hasta 11.01 dólares.


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101 años de Panamá América

 
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