La crisis generada por la oposición, que ha paralizado parcialmente la industria petrolera y las principales empresas locales, amenaza con desatar un espiral inflacionario y la quiebra de pequeñas y medianas empresas que podría llevar el desempleo a niveles nunca vistos en el país.
El anuncio que hizo el presidente Hugo Chávez en cuanto a que las empresas e industrias, consideradas como "golpistas"" por sumarse al paro, no tendrán acceso a los dólares en el control de cambios, suscitó ayer alarma entre los dirigentes empresariales.
El presidente de la Federación de Cámaras de Venezuela (Fedecámaras), Carlos Fernández, dijo que el mandatario quiere utilizar el nuevo modelo cambiario para "reprimir y tratar de controlar"" al sector privado, que es uno de los principales opositores del gobierno. Fernández señaló que ese tipo de amenazas generarán mayor incertidumbre y frenarán por completo el retorno de los capitales al país.
Dijo que la suspensión de la entrega de divisas a las empresas e industrias que se plegaron al paro opositor entre diciembre y enero pasado, podría obligar a cerca del 50% de las compañías del país a cerrar debido a la ausencia de materia prima.