El próximo ingreso de Venezuela como miembro pleno del Mercosur preocupa a la empresa privada brasileña, que teme que se convierta en un factor perturbador de negociaciones comerciales en curso, dijeron hoy fuentes del sector.
"Las negociaciones comerciales tienen que ser dogmáticas y dejar todas las ideologías de lado", declaró en una rueda de prensa con corresponsales extranjeros el director de Negocios Extranjeros de la Confederación de Agricultura de Brasil, Antonio Donizeti Beraldo.
Según anunció formalmente el Mercosur, que integran Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, Venezuela será acogida como miembro pleno del bloque en la cumbre que se celebrará la semana próxima en Montevideo.
Aunque hay respaldo absoluto de los gobiernos, las posiciones del presidente venezolano, Hugo Chávez, en asuntos relativos al comercio y la política internacional, preocupan a vastos y poderosos sectores de la empresa privada regional.
Donizeti Beraldo consideró que si el Mercosur "no ha sido capaz de presentar propuestas para avanzar" en negociaciones como la que mantiene con la Unión Europea (UE) desde hace más de cinco años, con el ingreso de Venezuela las cosas "pueden ser aún más difíciles".
Dijo que si bien los industriales creen que cuanta mayor sea la integración entre los países suramericanos mejor será para el mundo de los negocios, son el pragmatismo y no la ideología los que deben primar cuando se trata de comercio.
En su opinión, además de las negociaciones con la UE, también peligrarán las que el Mercosur lleva adelante con Estados Unidos con vistas a un acuerdo de libre comercio bajo el modelo "cuatro más uno". Aunque Donizeti Beraldo admitió que las negociaciones con la UE y con Estados Unidos están trabadas
Asimismo, señaló que se debe alentar más a que los países pobres con una alta incidencia de sida utilicen la cláusula del acuerdo sobre propiedad intelectual de la Organización Mundial del Comercio (OMC) destinada a facilitar su acceso a los medicamentos genéricos.
Según esa norma, los países en desarrollo sin capacidad de producción farmacéutica pueden importar genéricos de un país distinto al que produce el mismo medicamento bajo patente.