Las obras de ampliación del Aeropuerto Internacional de Pekín, diseñadas por el estudio de arquitectura del británico Norman Foster para acoger el gran flujo de visitantes durante los Juegos Olímpicos de 2008, comenzaron ayer, según informó una nota oficial.
La ampliación del aeródromo pequinés, en la que también participa la empresa de planificación de aeropuertos holandesa Naco, costará 2,300 millones de dólares y finalizará en 2007, por lo que las nuevas instalaciones comenzarán a usarse poco antes de la competición olímpica.
Se calcula que las obras permitirán que por el aeropuerto capitalino circulen anualmente 60 millones de pasajeros, casi el doble de los 35 millones de la actualidad, y 1.8 millones de toneladas de carga. Las obras incluyen la construcción de una tercera pista de aterrizaje, una nueva terminal de pasajeros y una zona de carga y descarga, entre otras instalaciones.
La terminal por hacer tiene un atrevido diseño que sus creadores pretenden que sea un símbolo de la ciudad de Pekín, y se asemeja a una torre Eiffel tumbada que cuenta con techos transparentes de colores rojo y amarillo (los de la bandera de China).
El diseño es además un ejemplo de "arquitectura ecológica", puesto que minimiza el consumo de energía y la emisión de gases contaminantes, según los responsables del proyecto.