La integración de los países de Centro América parece ser la única arma para enfrentar la globalización frente a los grandes mercados como Europa y los Estados Unidos.
Sin embargo, Centro América, en lugar de afrontar directamente el problema profundizando el proceso de integración, su respuesta ha sido buscar acuerdos de libre comercio con otros países.
Estas fueron unas de las conclusiones del seminario Perspectivas y Expectativas sobre la Cooperación Alemana-Europea con América Central, México y el Caribe, organizado por el departamento de prensa e información del gobierno federal de Alemania.
Según Dieter Konig, embajador de Alemania, los países pequeños, como los centroamericanos, con mercados muy limitados y fragmentados, no tienen ninguna posibilidad para hacerle frente a la globalización.
No tienen capacidad por sí solos de insertarse en la economía internacional.
Además las zonas de libre comercio no conllevan en sí mismas un mercado único y, por consecuencia, son inherentemente débiles.
Konig sostuvo que los países de Centro América se arriesgan a no ser tomados en cuenta por los organismos financieros.
Un país es importante en la medida en que los problemas que lo afectan sean susceptibles de perjudicar a la comunidad internacional.
El embajador alemán señaló que otro argumento a favor de la creación de un gran mercado, vía la integración de la región, es que los inversionistas no están interesados en pequeños mercados.
Los posibles inversionistas preferirán invertir en un mercado de 33 millones de habitantes que un uno de 3 millones.
Grandes mercados creados por el conjunto de esfuerzos de algunos países ofrecen una mayor rentabilidad y mayores garantías, debido al marco jurídico que necesariamente regula su funcionamiento.
Konig anunció que para los próximos seis años la Unión Europea está programando cooperar con 70 millones de euros para la integración centroamericana.
El memorándum de entendimiento, basado en el "Regional Strategy Paper", está listo para ser firmado.
Por otro lado, Konig comentó que los países que ignoran la globalización, restringiendo la importación de bienes mediante la imposición de aranceles altos y de controles estrictos del capital, perderá las ventajas que pueden brindar un incremento del comercio y de las inversiones.
Sin embargo, los países que acepten la globalización sin reservas, eliminando todas las restricciones sobre la cuenta corriente y de capital de la balanza de pagos, enfrentará serios problemas de ajuste y correrán el riesgo de choques externos ocasionados por un revés de flujos y de capital. "Se trata de un dilema difícil de resolver", dijo Konig.