La idea de convertir al Fuerte Amador en punto de lanza para desarrollar la denominada "industria sin chimenea", sigue en pie con la actual administración gubernamental.
En la antigua base militar norteamericanan de Amador, empresarios coreanos, norteamericanos, españoles y panameños invertirán más de B/.500 millones para la creación de hoteles, centros comerciales, campos de golf, restaurantes, un telesférico y un puerto para que los cruceros que atraviesan el Canal de Panamá anclen, afirman sus principales promotores.
Nicolás Ardito Barletta, administrador de la Autoridad de la Región Interocéanica (ARI), insiste en su discurso sobre la construcción de 5 proyectos turísticos que generará alrededor de 5 mil empleos para los panameños y alrededor de 3,500 cuando culminen las infraestructuras.
Afirmó que a mediados del mes de abril la ARI licitará la construcción de nuevas infraestructuras como calles, alcantarillados que serán convertidos en una nueva "Avenida Balboa".
De acuerdo al ejecutivo, se está conversando con otras 3 compañías para que construyan 6 hoteles más y así completar el proyecto turístico de Fuerte Amador con el objeto de que sea un centro de acopio y distribución de turistas.
Agregó que cada año atraviesan el Canal de Panamá entre 50 a 100 cruceros con 400 mil pasajeros y pasan de largo, por lo que uno de los propósitos del programa es que bajen para que recorran los hoteles y restaurantes, además de los centros comerciales.
La reconversión de Amador como un centro turísticos ha generado expectativas, en el sentido que sólo los ricos podrán disfrutar de las áreas revertidas.
En este caso, el actual gobierno "torrijista" recibió la base de Albrook, sin embargo, este inmueble permanece custodiado por guardias de seguridad, donde no dejan entrar a los panameños.
Ardito Barletta puntualizó que "los turistas pueden hacer turismo ecológico, ir al Archipielago de las Perlas o a Kuna Yala. Para ello se acondiciona el aeropuerto de Albrook que quedará a 5 minutos de Amador".
Alberto Dayan, uno de los inversionistas, precisó que los empresarios aprovecharán la reversión de la vía interoceánica para atraer turistas, y mencionó que los empresarios creen en el proyecto debido a la estabilidad que tiene Panamá.
Entre los centros turísticos programados -aún no iniciados- está el del consorcio coreano-norteamericano, que comprende un hotel de 500 habitaciones, un centro de convenciones, centro comercial, viviendas de lujo, villas y un telesférico por la suma de B/.300 millones.
La Unión Nacional de Empresas S.A. (UNESA), edificará por B/.5 millones un hotel de 250 habitaciones, un restaurante y un área recreativa con piscina.
Mientras tanto que el grupo panameño-español Anchorage Entertainment construirá por B/.25 millones un complejo hotelero de 300 habitaciones con marina, restaurantes, salones de esparcimiento, discotecas, cafeterías y locales comerciales.
El Consorcio Desarrollo Internacional S.A.-CDI, de capital español-estadounidense edificará por B/.100 millones un hotel de 300 habitaciones, un campo de golf, una casa club, centro comercial, marina y villas de tiempo compartido.
Por su parte, Dayán-Cattan edificará por B/.100 millones un hotel de 500 habitaciones, centro comercial y un puerto internacional de cruceros de alto calado.
Con esta danza de millones anunciada por el administrador de la ARI, los panameños esperan que inicien las obras para que puedan laborar en ellas, ya que desde hace tiempo se habla de los proyectos turísticos.
Mientras tanto, hay que esperar.