El sector privado en América Latina invierte poco en materia de innovación, investigación y desarrollo (I+D), lo que contrasta con lo que se observa en los países desarrollados.
Esto evidencia la gran diferencia con los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en donde el sector empresarial dedica un alto porcentaje de sus ventas a ampliar los conocimientos y formular nuevas aplicaciones.

Por ejemplo, en estudio la intensidad de la inversión en I+D en relación al producto interno bruto (PIB) pasó de 0.5% en 2004 a 0.6% en 2008.
Un porcentaje bastante inferior al que se destina en los países de la OCDE, que es de 2.2% y 2.3%, para los mismos años.

El concepto de Investigación y Desarrollo, conocido como I+D comprende los apoyos que se destinan a los investigadores para promover nuevas tecnologías que se puedan aplicar a la actividad económica y social. Dentro de estos adelantos se encuentran la confección de “softwares” especializados y nuevos programas computacionales.
De igual manera, se consideran avances científicos, las propuestas investigativas en el campo de la biología, química y economía.

En América Central, región en donde está ubicada Panamá, la inversión en I+D está por el 0.1% del producto interno bruto.
En el caso de Panamá, el presupuesto destinado a los incentivos innovadores y de desarrollo suman $30 millones, a cargo de dos instituciones pertenecientes al sector público.

En el caso de la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología (Senacyt), el presupuesto de inversión es destinado a programas investigativos, propuestas de negocios, soluciones a problemas sociales y becas de estudio a nivel de licenciaturas y maestrías.
En la Autoridad de Innovación Gubernamental (AIG) se destinan los compromisos presupuestarios a mejoras de procesos, trámites y digitalización de procedimientos a nivel del sector público.
Con base en el contexto nacional, la recomendación internacional se basa en impulsar la modernización en infraestructura, innovación y desarrollo productivo en áreas críticas para aumentar la inclusión de todas las personas.
Estas son solo algunas de las recomendaciones presentadas en el informe Perspectivas de América Latina 2012, presentado por la Comisión Económica de América Latina y el Caribe (CEPAL).
Para avanzar en el desarrollo económico, es necesario una mayor coordinación de las políticas de innovación entre el sector gubernamental y la empresa privada.
A pesar del decrecimiento económico mundial, la economía de América Latina y del Caribe creció un 5.9% en el 2010 y se espera que alcance para este año un 4.4%.
El sector público en América Latina debe tomar en cuenta la congruencia y la eficacia al momento de definir las políticas educativas y de ciencia, tecnologías e investigación.
Las empresas de la región centralizan sus esfuerzos en áreas científicas y tecnológicas en la adquisición de equipos y maquinarias.
Esto refleja la baja cooperación, en especial con los institutos de investigación científica y tecnológica.
Lo que deriva principalmente de la especialización sectorial (con la mayoría de empresas en sectores de baja intensidad de conocimiento) y de la falta de cultura e incentivos para una mayor colaboración entre los institutos de investigación y el sector privado.
El acceso a los mercados también es un factor importante entre los incentivos a la innovación; la existencia de programas de desarrollo empresarial que apoyen las exportaciones de empresas innovadoras es igualmente fundamental en la generación de un entorno que favorezca la inversión en innovación por parte del sector privado.
El documento destaca que al atacar estas situaciones particulares, deben de efectuarse reformas fiscales, que logren asegurar los medios necesarios para alcanzar los objetivos prioritarios para el desarrollo.
Nuevos estilos de gobernanza de las políticas públicas y un renovado compromiso del sector privado con un estilo de crecimiento basado en el conocimiento y la innovación son necesarios, señaló el documento.
Tomando en cuenta que una economía más diversificada y productiva es esencial para mantener y mejorar el crecimiento, así como para reducir la desigualdad.
Para acortar diferencias, los países de la región deberán garantizar una educación primaria de excelente calidad y un acceso equitativo a la educación secundaria y terciaria.
En Latinoamérica, solo en 0.6% está este indicador para el 2008.
Casos más particulares como el de Brasil, la cifra está en 1.2% del PIB.
Si se examina institucionalmente estos casos, se aprecia que solo 5 países tienen un Ministerio de Innovación. Por ejemplo: Argentina, Costa Rica, Brasil, Venezuela y Cuba.
Los demás países estudiados se enfrentan a instituciones diferentes. Tal es el caso de Chile y Nicaragua, que poseen Consejos Nacionales de Innovación directamente dependientes de la Presidencia de la República.
En el caso de Panamá existe la Secretaría Nacional de Ciencia y Tecnología, que opera bajo el Plan Estratégico Nacional para el Desarrollo de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación.
Los avances y desafíos que existen en la actualidad, según el documento, están en que la región debe cerrar la brecha elevando la inversión para lograr crecer.
Para disminuir la diferencia en productividad, se requiere una especialización productiva.
Existe un desfase entre la oferta y la demanda de recurso humano calificado para innovación.
Perspectiva educativa. El Dr. Nicolás Samaniego, profesor de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), destacó que las universidades están realizando investigaciones y desarrollando, lo que se conoce como I+D.
En estos momentos la UTP está esperando recibir arriba de 60 doctores que están en las 7 sedes regionales del país para que inicien y fortalezcan las unidades de investigación en energías renovables, en el uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), entre otras iniciativas de investigación.
Reconoció que no se está a los niveles de los países del primer mundo, pero tampoco el rezago es tan marcado.
Hace falta más divulgación en materia de I+D en las universidades y de sus resultados obtenidos, por lo que se percibe el poco valor que genera el conocimiento en el país.
Estos proyectos impactan directamente en el desarrollo de un país, generando conocimiento nuevo, que deriva en tecnología, la cual debe venderse a empresas, esta a su vez genera puestos de trabajo, lo cual disminuye el desempleo, por ende la delincuencia baja, señaló el catedrático.
Agregó que esto aporta al ingreso del país porque genera impuestos. Los empleados cotizan a la seguridad social y se mejora la calidad de vida de las familias, por consiguiente, el desarrollo del país es más palpable.
La UTP está apostando al emprendedurismo, estimulando a los jóvenes a generar sus ideas, creando sus propias empresas para aportar al desarrollo económico del país.
Por su parte, el rector de la Universidad de Panamá, Gustavo García de Paredes, resaltó los avances cualitativos que la institución está realizando, lo que incide altamente en el recurso humano y directamente en la economía de un país, como lo han hecho Indonesia, China, Corea del Sur; por lo que Panamá necesita desarrollarse más en calidad académica e investigativa. Agregó que existen 2 fallas que deberían corregirse en materia educativa.
Una de ellas es la diversidad innecesaria de bachilleres buscando una especialidad que debería darse en la educación universitaria y no a temprana edad.
La otra es la sobrecarga de asignaturas por año (16 anualmente) que existe.
Indicó que estas situaciones crean una superficialidad en los egresados de media, convirtiendo su ingreso a la universidad en una muralla, esto repercute en la disminución de los estándares académicos en las pruebas.
Las universidades estatales son las únicas que hacen investigaciones, las cuales se aplican rápidamente y por ende, recae en la economía del país. Por ejemplo, se encuentran las semillas certificadas que se han vendido a la empresa privada, estudios en ganadería, ofidismo, alacranismo, medicamentos, entre otros.
Perspectiva económica.
El economista Jorge Castillo, del Centro de Investigaciones de la Facultad de Economía (CIFE), advirtió que Panamá apunta al desarrollo económico con políticas económicas exitosas que los distintos gobiernos no han cambiado, sino que han promovido más.
Aun con todo el desempeño que tiene el país, el poder adquisitivo es bajo, por lo que urge amarrar el crecimiento económico con el desarrollo económico interno.
Si bien es cierto, en América Latina y en especial en Panamá se han hecho inversiones en cuanto a educación, mejorando la cobertura y el gasto en educación, esta no se da, en la calidad ni se refleja en los resultados que se esperan. La idea de todo esto es que la inversión tenga un retorno competente y cónsono.
En lo que respecta a la crisis educativa, todo esto es una derivación de la mala distribución de la riqueza, por lo que las políticas económicas para que funcionen deben proyectarse en función del no subsidio.
En la región, en estos últimos años, se están incentivando políticas públicas, todas relacionadas a la investigación e innovación, recalcó.