INMOBILIARIAS LOCALES son las que contactan a las empresas extranjeras para que mediante Internet ofrezcan en venta una gran cantidad de islas panameñas.
Se conoció que algunos dueños de islas se comunican en primera instancia con estas inmobiliarias, quienes a su vez ya tienen contactos con empresas como la española InmoNaranja o la canadiense PrivateIslandsOnline, que se encargan de la venta.
Aunque los nombres de las inmobiliarias se mantienen en reserva, Gabriel Medina Vílchez, de InmoNaranja, dijo que este es un negocio totalmente legal, ya que son los propietarios los que las venden.
Representantes de la Asociación de Corredores de Bienes Raíces prefirieron no emitir comentarios al respecto.
Medina Vílchez afirmó que "yo en InmoNaranja no puedo vender una isla que no tengo, y si me pongo a vender algo que no tengo nadie me va a pagar nada sin papeles".
En declaraciones vía correo electrónico con Panamá América, el representante de InmoNaranja aseguró que en muchos casos la venta de islas está mal vista porque la gente desconoce muchos aspectos.
Además, recordó que Panamá aprobó a principios del año pasado una legislación sobre este tema, que incentivaba la inversión privada.
En efecto, la venta de islas en el país está amparada por la Ley No.2 de 7 de enero de 2006, conocida como la ley insular.
Esta legislación permite concesiones de hasta 90 años sobre terrenos estatales.
También facilita la construcción de urbanizaciones, hoteles y pistas de aterrizaje hasta en un 50% del terreno de una isla, siempre y cuando esta no sea un área protegida.
Nuestra comisión en ventas, dijo Medina Vílchez, es de un 4%, tanto si vendemos una isla como si vendemos un piso.
Reiteró que al precio de venta de la propiedad le cobran un 4%, y que para cobrar "tenemos que cerrar la venta, somos simplemente mediadores entre el vendedor y el comprador".
Añadió que últimamente se ha producido mucho revuelo en México, Honduras y otros países por la venta de islas, "pero quizás también eso habría que analizarlo dentro de otros aspectos de la actualidad de cada país, tales como intereses políticos, elecciones, etc.".
Una isla, señaló, no es ni más ni menos que un trozo de tierra rodeado de agua. Quién compra una isla no está comprando un territorio independiente que pierde el país, está comprando una propiedad que forma parte de Panamá, en este caso, y que la única característica es que está rodeada de agua.
El empresario adujo que si en un país las playas son públicas, en la isla lo son igualmente. Si en un país la legislación determina que un árbol o animal está protegido por la legislación, en la isla esa protección es igual.
A manera de ejemplo, indicó que hace unos meses una isla española que era propiedad de un holandés fue vendida a un ruso por unos 30 millones de euros "y no pasa nada". La isla, aseguró, es española, las playas son públicas y sigue siendo territorio español aunque la propiedad sea de un ruso.
La isla más cara que se está vendiendo es isla Montuosa, ubicada cerca de la isla de Coiba, y cuyo precio es de 4 millones de dólares.
Sobre esta isla se dice que tiene 112 hectáreas, y que cuenta con árboles antiguos que solamente se encuentran en otra isla cerca de El Salvador.
Islas para todos los gustos
Se ofertan al mejor postor mediante empresas en Internet como la española InmoNaranja.