Por primera vez en más de tres años, el Gobierno japonés admitió ayer un secreto a voces: la segunda economía del mundo ha entrado en una nueva fase deflacionaria que puede lastrar su incipiente recuperación.
En su informe de noviembre, la Oficina del Gabinete indicó que la economía nipona, que acaba de salir de su peor recesión desde el final de la II Guerra Mundial, vive “una fase deflacionaria suave”, utilizando por primera vez ese término desde agosto de 2006.
A la vez, el viceprimer ministro nipón, Naoto Kan, reconocía que Japón está inmerso en “una situación deflacionaria” que podría no ser temporal y que es “crucial” el papel de las autoridades monetarias, en referencia al Banco de Japón (BOJ).
Ayer mismo el BOJ dejó los tipos de interés en Japón en el bajísimo 0.1% -el menor de cualquier país desarrollado- ante una economía que mejora pero cuyo ritmo de crecimiento estima será moderado hasta el año próximo.
“La economía de Japón está mejorando sobre todo debido a las políticas tomadas dentro y fuera (de Japón), aunque sigue siendo débil la recuperación de la demanda doméstica", dijo la entidad emisora, que desde diciembre de 2008 mantiene los tipos.