Una de las economías que se verá más afectada por la desaceleración mundial es la japonesa, que completará cuatro años de recesión en la última década. Lo más preocupante es que no se ve una salida clara a corto y mediano plazo y, por el contrario, el gobierno prevé que el país seguirá sumido en la recesión durante los próximos dos años.
La segunda potencia mundial después de Estados Unidos, y cuyo Producto Interno Bruto (PIB) es tan gran grande como el de Alemania, Francia y la mitad de Inglaterra juntas, "afronta la peor crisis económica después de la posguerra", según Masahito Ishizuka, director general del Foreign Press Center de Japón.
Los años de vacas gordas, entre las décadas de los 50 a los 80, pasaron a mejor vida ante la crisis financiera de 1997, que arrastró a la mayoría de economías asiáticas. Hoy, el declive de esta economía tiene su principal repercusión en el aumento del desempleo, que llegó a 5,3 por ciento, la cifra más alta de la historia. Es decir, 3,5 millones de habitantes de una población económicamente activa de 60 millones están sin trabajo (la población total es de 125 millones).
Los despidos han comenzado en las más grandes firmas electrónicas y tecnológicas. Las últimas en anunciar salidas de personal fueron Hitachi y Matsushita, por la caída de la demanda y las pérdidas del primer semestre. Hitachi tiene previsto suprimir entre 16,00 y 20,000 puestos, mientras que Matsushita reducirá 8,000 puestos. Los saldos rojos y los despidos en las grandes compañías, que hasta hace unos años eran insólitos, hoy son comunes.
Y todo es consecuencia de la caída de la demanda, tanto interna como externa. Para el profesor de la Universidad de Waseda, Toshihiko Kinoshita, tras los atentados del 11 de septiembre pasado la situación económica ha empeorado, y si se alarga el conflicto las repercusiones serán mayores. Para este año se tiene previsto un crecimiento negativo del uno por ciento.
Hoy Japón, además del alto desempleo, afronta dificultades en otros frentes. "El crédito que otorgan las entidades financieras sigue estancado, como consecuencia del aumento en la morosidad de las deudas; el precio de la tierra ha bajado 60 o 70 por ciento, y el valor de las acciones ha descendido una cuarta parte", según Kinoshita. A ello se suma la fuerte competencia de países como China, Corea y Singapur.
Para hacerle frente a la crisis el primer ministro Koizumi está dispuesto a sacar varias reformas estructurales, entre ellas seguir adelante con el proceso de privatizaciones, impulsar las obras públicas y las inversiones, además de un nuevo régimen pensional.