El distrito palestino de Jenín, en el norte de Cisjordania, ha dejado atrás años de estigma y de violencia para volcarse en un proceso de recuperación económica destinado a convertirlo en un centro del turismo regional.
Con un índice de desempleo que hace solo cinco años superaba el 60% de su población activa, hoy, tres años después del inicio de las reformas, ese porcentaje se reduce a la mitad.
“Estamos haciendo un esfuerzo considerable a todos los niveles con el fin de depender menos de las donaciones (internacionales) y consolidar nuestro sector privado”, anunció Mohamed Mustafa, director ejecutivo del Fondo Palestino de Inversión (PIF).
Promotor de los principales proyectos de desarrollo en Cisjordania, el PIF ha destinado cien millones de dólares para la creación de nuevas urbanizaciones en Jenín que llevan con orgullo la etiqueta “Made in Palestine”, por el origen de la inmensa totalidad de los materiales empleados y su mano de obra.
“Solo si no nos queda más remedio recurrimos a proveedores en Israel”, apostilla Munir Treish, directivo de la constructora que levanta el proyecto Al-Nijan, núcleo de una “franja de desarrollo” entre el centro urbano y la sede local de la Universidad Americana.
Mustafa, economista formado en los organismos financieros occidentales de mayor prestigio, reconoce que Jenín fue “un suburbio conflictivo durante algún tiempo”, pero “en los últimos años la seguridad ha mejorado y la economía despierta”.
En la recuperación ha jugado un papel decisivo la apertura del paso fronterizo de Yalame, que ha permitido la entrada a decenas de miles de árabes-israelíes, palestinos que viven en Israel y tienen un poder adquisitivo más alto.
“Tenemos aquí el túnel de Belama (Bronce tardío) y el monasterio de Burkin, el cuarto más antiguo del mundo y sobre la cueva en la que Jesús hizo su segundo milagro (la cura de leprosos)”, describe.
Jenín ha tendido la mano a un proyecto turístico conjunto con la vecina comarca israelí de Gilboa.
En los últimos tres años sus alcaldes lo han presentado en ferias internacionales como un “Paquete por la paz”, iniciativa apoyada por Alemania y la Agencia Española para la Cooperación y el Desarrollo.