La juventud latinoamericana, que en un futuro no muy lejano tendrá en sus manos el destino de las naciones, ha sido una de las grandes perdedoras durante la crisis económica, en una región donde el desempleo urbano en jóvenes se ubica en unos 7 millones.
Como consecuencia de la crisis unos 600 mil jóvenes se sumaron a las filas del desempleo en la región, de acuerdo con estimaciones de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
“En América Latina y el Caribe los jóvenes fueron las principales víctimas de una crisis del empleo que les dejó una secuela de mayor desocupación e informalidad, indicó la OIT, al plantear la necesidad de tomar medidas para lograr que la recuperación económica produzca nuevas oportunidades para las personas entre 15 y 24 años.
Según el informe sobre “Trabajo Decente y Juventud” de la organización, en la región viven 104 millones de jóvenes de los cuales 34% sólo estudia, 33% sólo trabaja, 13% estudia y trabaja y 20% ni estudia ni trabaja.
Entre aquellos que trabajan apenas 10% tienen un contrato estable, 35.1% tienen seguro de salud y 32.5% está afiliado a algún sistema de pensiones.
“Estamos frente a un desafío político”, aseguró el director regional de la OIT en América Latina y el Caribe, Jean Maninat, según un comunicado de prensa de la organización.
“Cuando cunde el desaliento y la frustración entre estos jóvenes no sólo se hipoteca el futuro, sino que se hace más difícil la estabilidad de nuestras sociedades e incluso la representatividad y gobernabilidad democráticas”, sostuvo Maninat.
Agregó que “ahora es necesario invertir en la creación de empleo la misma voluntad política e inventiva que se utilizó para salvar al sistema financiero”.
Desventajas.
“Las consecuencias de una débil inserción laboral de los jóvenes son múltiples, desde los bajos ingresos presentes y futuros, con lo que se perpetúa la inequidad y la transmisión intergeneracional de la pobreza, al mal uso de los recursos invertidos en educación y la desintegración social”, afirmó el secretario ejecutivo adjunto de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Antonio Prado.
Entre otras medidas, la CEPAL sugiere que los Estados amplíen la matrícula y cobertura preescolar, extender la jornada escolar para la educación primaria, y ampliar los esquemas de transferencias condicionadas a la asistencia a la escuela secundaria.