Los cerca de 20.000 millones de dólares en costes legales que tuvo que pagar en 2013 impactaron los beneficios anuales del banco, los cuales descendieron un 16 % en el conjunto del año, aunque superaron las previsiones de los analistas. El banco anunció hoy el beneficio neto de 17.923 millones de dólares el año pasado, frente a los 21.284 millones que obtuvo en 2012, mientras que en el último trimestre ganó 5.278 millones de dólares, 7 % menos que los 5.692 millones del mismo periodo del año anterior, Según los resultados difundidos por la entidad, los ingresos del conjunto del año alcanzaron los 96.606 millones de dólares, ligeramente por debajo de los 97.031 millones de 2012, en tanto que la facturación en los últimos tres meses del ejercicio alcanzó los 23.156 millones de dólares, un 2 % menos que un año antes.
Dimon señaló en un comunicado difundido por el banco que está en el interés de la entidad y de sus accionistas aceptar las responsabilidades para poder "seguir adelante". En una conferencia de prensa telefónica posterior con periodistas y analistas, Dimon descartó que tenga intención de presentar su dimisión. "Depende enteramente del consejo", afirmó, aunque eludió recordar que él mismo preside el consejo de administración.
Las acciones del banco subían un 0,73 % casi dos horas después del arranque de las contrataciones en la Bolsa de Nueva York, donde cotizan en el índice Dow Jones de Industriales, la principal referencia de Wall Street. La idea que parece imperar en Wall Street es que el banco ha dejado atrás la mayor parte de sus problemas legales y que la entidad, a pesar de todo, sigue siendo capaz de generar beneficios.
Por ejemplo, la unidad de gestión de activos maneja 3,2 billones de dólares, un 12 % más que hace un año. Además, JPMorgan Chase está en medio de un plan de reducción de costes, dentro del cual durante 2013 redujo su plantilla en 7.500 personas hasta 251.000.