La doble reprimenda que recibió el Gobierno esta semana desde los Estados Unidos y desde el Fondo Monetario Internacional (FMI) sacó a la superficie un tema que navegaba por aguas profundas: el hasta ahora no presentado plan económico del gobierno de Néstor Kirchner.
Resonaron fuerte las opiniones del secretario de Estado adjunto para América latina de Estados Unidos, Roger Noriega, con su crítica a la falta de definiciones políticas y económicas realizada el martes; y el reporte del FMI del jueves, donde antes de autorizar el desembolso de US$ 310 millones para finalizar el acuerdo de corto plazo que vence hoy el organismo consideró "altamente lamentable" que la Argentina haya utilizado información incorrecta para acceder a un desembolso en junio último. .El ministro del Interior, Aníbal Fernández, respondió a esas críticas. Dijo que el Gobierno "tiene definiciones económicas muy claras, una política monetaria, una política fiscal y una política cambiaria". ."Hay plan", dijo y repitió Lavagna una y otra vez. Pero a las voces que llegaron desde los Estados Unidos se sumaron opiniones desde el país. Ocho economistas y académicos consultados coinciden en señalar que no existe un plan económico de largo plazo o especulan que quizás exista, pero suponen que es un plan tan fiel al estilo presidencial que nadie, salvo Néstor Kirchner y su ministro de Economía, Roberto Lavagna, lo conoce. Primero, una consensuada definición de plan económico: se trata de un conjunto de objetivos e instrumentos formulados por una autoridad política que tiene el poder para hacerlos cumplir. Es también una visión de dónde debe estar el país dentro de 20 o 30 años, y una estrategia de desarrollo para llegar hasta ahí. Los que dicen que no existe .
Miguel Angel Broda sostiene que hay medidas de corto plazo y que falta un plan de largo plazo. "Lo que el Gobierno no tiene todavía es una política de atracción de la inversión privada y de promoción de la capacidad de exportar -enumera-. Mientras siga la incertidumbre en esto es muy difícil que retome la inversión privada." Y explica que el Gobierno demora las deficiciones "para no pagar costos de medidas impopulares".