La preocupación de un experto en el tema.
- no todo es cuantitativo, el aspecto cualitativo es muy importante. Gente que no observa el mercado ahora le está prestando atención y no es positivo lo que ve. Se necesita sumar personas, gente de a pie, y con casos como el presente no se logra.
- Excomisionado de Valores.
El 2012 fue un año de altos rendimientos para los inversionistas de la Bolsa de Valores de Panamá (BVP), pero los mismos experimentan un mal sabor de boca debido a los recientes escándalos en dos puestos de bolsa, que han dejado en entredicho los estándares de regulación e inspección que rigorosamente deben aplicar todos los mercados organizados.
La Bolsa de Valores de Panamá cerró el año con un monto récord negociado de 6 mil 603 millones de dólares, registrando un rebosante incremento nunca antes experimentado de 96.22% y obteniendo por ello comisiones que superan los 3 millones de dólares. En esta expansión, la colocación del papel estatal (bonos y notas del Tesoro de la República de Panamá) fue determinante, al dominar más del 50% del pastel ofertado (ver gráficas).

El mercado primario, donde los títulos se negocian de primera mano, sigue siendo el puntal del volumen negociado, a pesar de las estrategias que han buscado la propia BVP y el Ministerio de Economía y Finanzas para darle mayor liquidez al mercado; esto quiere decir que lo ideal sería que los papeles que se negocian, sean bonos o acciones, no se queden estáticos en una sola cuenta de inversión, sino que haya interés de estos en venderlos o por parte de otros compradores de adquirirlos en el mercado secundario.
Este es el tercer año consecutivo, después del descalabro mundial en 2008 de los mercados financieros, que la BVP rompe su propio récord de negociación, sorprendiendo incluso a los directivos de la empresa, quienes habían proyectado un volumen de negociación más conservador.
No obstante, en los últimos meses del año, los inversionistas fueron sorprendidos por el descalabro financiero en dos casas de valores. En el mes de octubre se destapó la pérdida por más de 14 millones de dólares de uno de los puestos asociados de la BVP, Financial Pacific, Inc., trayendo un rosario de acusaciones y denuncias que han salpicado hasta al presidente de la República, luego de que una de las detenidas en el caso declarara y luego se retractara al no poder sustentar que el mandatario había utilizado información privilegiada para manipular el mercado.
Además, otro miembro de la BVP, el puesto Intebrolsa Panamá, filial de la que fue la mayor casa de corretaje de valores de Colombia, intervenida por las autoridades correspondientes por falta de liquidez y posterior liquidación forzosa, fue vendida para que no se deteriora más su nivel de activos.
Panamá América consultó a varios expertos, quienes coincidieron en señalar que la principal lesión es la afectación a la imagen y confianza en el país.
Ernesto Bazán, de la firma consultora que lleva su nombre, comentó que aunque considera difícil que la situación afecte la calificación de riesgo con grado de inversión que ostenta Panamá, puede ser un factor desfavorable en otras evaluaciones que hagan, por ejemplo, el Fondo Monetario Internacional, la OCDE u otros organismos internacionales.
En igual tono se expresó el excomisionado de la Comisión Nacional de Valores (hoy Superintendencia de Valores), al señalar que “la situación actual está afectando la reputación del país y del sector financiero, sin duda”.
De forma categórica dijo que se “debe mejorar la supervisión in situ, las sanciones efectivas y eficientes, es decir, que se impongan cuando corresponda, de forma pronta y ejemplar, la labor de todos los involucrados: oficial de cumplimiento, auditor interno, externo, asesores legales, reguladores, autorreguladoras. Nada de lo anterior se logra si no se tiene independencia en todo sentido ni voluntad firme para actuar”.