Aunque falta mucho camino para lograr una efectividad notoria, el proyecto Evaluación Social y Psicológica del Programa Red de Oportunidades está llegando a comunidades que viven en extrema pobreza, con el fin de disminuir los niveles de pobreza a largo plazo.
Un claro ejemplo de este proyecto es el que se les brinda a las comunidades de El Naranjal y Sagreja, en el corregimiento de Toabré, en Coclé.
Panamá es uno de los países latinoamericanos con mayor inequidad social, a pesar del alto índice de desarrollo logrado en los últimos años.
El amplio crecimiento económico, la pobreza y la desigualdad social persistieron en el año 2011, ya que un 36.8% de la población enfrenta obstáculos y necesidades, siendo un 16.6% los que se encuentran en situación de pobreza extrema, describió un informe de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología (SENACYT).
Las estadísticas señalan que como mínimo existen 777 beneficiarios de la Red de Oportunidades, entre los años 2010 y 2011, estas familias reciben una ayuda mensual de 50 dólares por mes, los cuales son entregados cada dos meses por medio de un cheque del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), de Penonomé de 100 dólares, para que estos sufraguen los gastos de alimentación, educación de los hijos y medicamentos.
El 91% de los beneficiarios se sienten satisfechos con el programa, porque no solo reciben dinero, también se les dan capacitaciones de diferentes temas y bienestar psicológico a toda la familia, lo que les ha permitido interactuar y unir sus hogares, mencionó la socióloga, Katherina Álvarez.
Moradores de estas comunidades, luego de recibir las capacitaciones, se han sentido con mayor optimismo, autoestima, confianza en sí mismos y menor temor de que el programa termine, porque aseguran que si esto pasa, ellos están preparados para luchar contra la pobreza extrema, resaltó Álvarez.
También, explicó que este proyecto ha tenido un efecto mediador de empadronamiento, porque los beneficiarios han tomado acciones específicas para mejorar su condición de vida como sembrar cultivos, frutas, vegetales y criar diferentes clases de aves para consumo propio y así ahorrar en gastos de alimentación.
A un grupo de 18 hombres, quienes participan del beneficio de la Red, se les donó semillas de diferentes productos para que las sembraran y cosecharan para su consumo, y así el dinero que reciben sus esposas no lo tengan que gastar en alimento, sino en educación y salud, aseguró Polidoro Pinzón, Coordinador de Redes Territoriales del MIDES.
Por otro lado, algunos residentes del lugar pidieron que se les tome en cuenta, porque ellos también quieren participar de los beneficios que reciben sus vecinos, y salir del fango de la pobreza en la que se encuentran
También exhortaron a los representantes y autoridades del lugar que se acuerden de que ellos existen.