La iniciativa pretende eliminar los plaguicidas de clase I, de acuerdo a la clasificación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que incluye el paratión-metilo y el monocrotofos, en los países en desarrollo.
En los países de la Organización para la Cooperación y Desarrollo (OCDE) está prohibido o estrictamente limitado el uso de estos plaguicidas, y la FAO quisiera que se proscribiera su uso lo antes posible en los países en desarrollo, donde los trabajadores agrícolas a menudo carecen de la protección personal adecuada.