Los trabajadores con contratos temporales tienen el triple de riesgo de padecer accidentes laborales. La inseguridad en el empleo origina mayor exposición a varios factores de riesgo laborales y deteriora el estado de salud mental. Así opina un especialista español, quien explica la vinculación del desempleo y la precariedad laboral con el deterioro de la salud de los trabajadores y el incremento de los accidentes de trabajo.
Joan Benach sostuvo que "la salud de los trabajadores no se distribuye con equidad. Las distintas ocupaciones y clases sociales no tienen las mismas oportunidades.
En España, la tasa de mortalidad de los trabajadores manuales es dos veces mayor a la de los profesionales y directivos. Esa desigualdad en el riesgo de morir no es fruto de la casualidad, ni de las características genéticas o biológicas, ni tampoco de los servicios sanitarios disponibles.
Su causa fundamental radica en el entorno ambiental y socio-económico en el que viven, y en las características de su trabajo y de su medio laboral. Estas diferencias, además de enormes, son injustas y evitables", sostiene el profesor catalán, de la cátedra Epidemiología Laboral.
Las repercusiones personales, familiares y sociales que ocasiona el desempleo son conocidas. "En los años 30, el impacto social y psicológico del desempleo lo convirtió en un problema sanitario de primera magnitud.
Diversos estudios pusieron de relieve sus dañinas consecuencias para la salud", agrega Benach. A partir de la crisis de los 80, las investigaciones científicas mostraron que la salud de los desempleados es peor: mueren antes, enferman más, tienen más problemas psicológicos y menor calidad de vida.
"Además, el desempleo no afecta a todos del mismo modo: repercute más negativamente en los hombres -por su tradicional papel de jefes de familia- y las clases sociales más desfavorecidas", dice el especialista.
Según sus estudios, los hombres desocupados, sin seguro de desempleo, presentan un riesgo cinco veces mayor de padecer un peor estado de salud mental que quienes trabajan. Cuando existe el seguro de desempleo, ese riesgo es solo dos veces superior.
Benach también apunta que la flexibilización del trabajo ejerce una gran presión sobre los trabajadores: "aun teniendo derechos, no tienen condiciones para exigirlos. Las situaciones laborales precarias, como la temporalidad o el subempleo, vuelven insuficiente la simple distinción entre empleo y desempleo".
El trabajo temporal -que afecta a un tercio de los trabajadores, especialmente jóvenes y mujeres- es una situación de tránsito permanente entre el empleo y el desempleo.
¿Cómo se refleja esto en la siniestralidad laboral? "Las estadísticas muestran que los trabajadores temporales tienen aproximadamente el triple de riesgo de padecer accidentes laborales -explica Benach-. Y quienes están en situación de "inseguridad crónica" son también quienes tienen un peor estado de salud. Cuando la inseguridad laboral se reduce, la salud mejora."