Economía

La pobreza y la eficiencia de los servicios públicos están conectados


Es muy oportuno que el CADE 2000, que tiene como tema "Hacia un Acuerdo Nacional contra la Pobreza - Menos Pobreza más Desarrollo" sea presentado a la opinión pública en momentos en que se debate el uso futuro del Fondo Fiduciario.
Aunque no participo personalmente en el programa oficial, siento necesario reiterar mi opinión en cuanto a que en nuestro país la lucha contra la pobreza debe contar como elemento fundamental la necesidad de mejorar la eficiencia de los servicios públicos.
En reciente documento, enero 2000, en el que se presentan los resultados y proyecciones del proyecto "RAF" sobre la "Reforma a la Administración Financiera: Integración, eficiencia y transparencia en la gestión de los recursos del Estado", se señala que "la ciudadanía ha sido informada de que aproximadamente el 50% del "Balboa presupuestario" se destina a sectores sociales" y el mismo documento continúa: "Esta política de asignación de recursos se debe complementar con información pública sobre los problemas que se resuelven o las necesidades que se satisfacen, es decir, hacer del conocimiento del ciudadano común, el origen y destino d elos fondos públicos".
Si nuestros ciudadanos pobres recibieran mejores servicios públicos de educación, salud, vivienda, agua, transporte y seguridad, quizás seguirán viviendo en condiciones de alguna pobreza; pero la pobreza en Panamá sería menos severa si los servicios públicos fueran prestados con mayor eficacia y eficiencia. Con los mismos recursos que ahora asignamos a sectores sociales podría lograrse una mejoría en las condiciones de los pobres. No es cuestión de cuánto más dinero se gasta. Lo correcto es lograr un mejor uso de los recursos que el Estado asigna a los servicios públicos, que pueden y debe mejorar.
El Estado es la fuente en que fijan sus ojos los ciudadanos. Es la base de la credibilidad y la esperanza. Las políticas deben tener como objetivo principal crear las condiciones para promover la inversión y creación de empleos y aumentar la producción, sobre todo en el sector privado.
También, un desempleado pobre confronta problemas más serios que un pobre con empleo. Un pobre que no sepa leer y escribir tiene mayores dificultades que el pobre que tiene instrucción. Un hombre pobre con salud está mejor situado que un pobre enfermo.
Un pobre que, con buenos servicios públicos y con el ejemplo de un gobierno austero, que conoce el ahorro y posee valores morales, recuperará la esperanza de encontrar trabajo y ya no será pobre.
Por último, al ciudadano que se inculca el hábito del ahorro, trabajo y valores morales tendrá esperanza de una vida mejor.


fecha edicion
old id
39055
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América