UNA FUERTE expectativa se ha generado a causa de cómo cerró la IX ronda de negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC), con EE.UU.
El primer día de conversaciones estuvo paralizado por la renuncia del ministro de Desarrollo Agropecuario Laurentino Cortizo Cohen, a causa de la existencia de una carta adjunta en donde Panamá cedía terreno en materia sanitaria.
Pero al final de una larga semana, los negociadores panameños decidieron no ceder ante las pretensiones de EE.UU en un tema delicado, que no solo involucra la salud animal sino además, la humana.
Para Alejandro Ferrer ministro de Comercio e Industrias, es necesario realizar un análisis científico de esta propuesta para poder llegar a una conclusión.
¿Pero qué podría pasar si Panamá firmaba la carta adjunta en el tema sanitario?. Existe en realidad riesgo para el país, si se relajan las medidas sanitarias?.
Un análisis del mercado comercial específicamente de carne bovina, puede proporcionar conclusiones cercanas a la realidad. Relajando las medidas sanitarias no sólo se perjudicaría un mercado exportador, sino que podría estancarse el desenvolvimiento del comercio internacional.
Según cifras de la Organización de las Nacionales Unidas par la Agricultura y la Ganadería (FAO), desde el 2004, un tercio de las exportaciones mundiales de carne, equivalente a seis millones de toneladas, sufren aún las consecuencias de distintos brotes de enfermedades de los animales.
En esa oportunidad Estados Unidos se ubicaba entre los grandes países exportadores de carne, pero fue uno de las naciones más golpeados a causa de las enfermedades como la encefalopatía espongiforme bovina o mal de las vacas locas.
Desde el primer brote de vacas locas en EE.UU, (a causa de la importación de carne de Canadá), más de 40 países le prohibieron la entrada de sus productos cárnicos y sufrieron fuertes restricciones comerciales lo que provocó pérdidas millonarias.
Por esta razón los expertos señalan que aceptarse sin algunas condiciones el sistema sanitario norteamericano, las exportaciones panameñas no sólo de carne, serían fuertemente perjudicadas. Ganaderos aseguran que hubiera sido ilógico firmar el documento, después de haber prohibido la entrada de carne norteamericana en el 2001 y 2005 por la presencia de enfermedades que hubieran puesto en peligro el patrimonio ganadero valorado en millones de dólares.
Por otro lado, el brote de vacas locas en los países que conforman la Unión Europea (UE), provocó pérdidas multimillonarias a causa del sacrificio de cabezas de ganado.
Esta situación hizo que la UE fijara sus ojos en pequeños países como Panamá, por contar con un sistema sanitario confiable.
En esa oportunidad las propias autoridades del Ministerio de Comercio e Industria (MICI), explicaron que debido al manejo sanitario que Panamá aplica a sus productos de exportación, existía mucha posibilidades de entrar al mercado europeo a través de la cuota Hilton Beef.
A causa de la entrada al país en el 2002 y de forma irregular, de carneharina (utilizado para alimento de animales), provocó que la UE nos incluyera junto con Estados Unidos en la lista de países categoría 3 en riesgo alto de contraer la enfermedad de las vacas locas.
Luego de pasar por una revisión por parte de las autoridades europeas, Panamá pasó la prueba y consiguió entrar nuevamente a la lista de países en categoría 1, la más baja en el sistema de calificación de adquirir la enfermedad de las vacas locas. Si no se hubiera pasado la prueba, Panamá hubiera perdido todo el mercado de exportación.
Este mercado representa por año unos 43 millones de dólares, exportando a 19 países.
Como Panamá otros pequeños países se han unido a los grandes exportadores del bloque latinoamericano (Argentina, Chile, Brasil, Uruguay), y juntos se han convertido en los principales proveedores de carne de Europa, situación que no conviene a las exportaciones de Estados Unidos.
Asia compra carne panameña al comprobarse la certificación de las plantas.
Para el país ha sido más fácil que para otros, pasar esa prueba, pues tiene un récord de ser una nación con una barrera natural sanitaria, en donde no se ha sufrido de enfermedades como la fiebre Aftosa, en ninguna de sus dos fronteras.
El año pasado se exportó 8,800.38 kilos de carne a Taiwan y 13,799 Kilos a Japón, lo que representan el 20% de las exportaciones cárnicas de Panamá.
Aunque la cifra de $4 millones es modesta en comparación con los grandes países exportadores, se tiene la certeza que poco a poco otros países como Corea mirarán a Panamá como la mejor opción para adquirir carne.
En conclusión si bien es cierto que Panamá, debe tomar medidas para agilizar los procesos burocráticos y permitir un comercio fluido, es claro que tiene en comparación con otros países de la región, un territorio libre de enfermedades que cuidar al máximo, junto con una imagen sanitaria internacional.
Otros países del mundo mantienen aún fuertes medidas sanitarias sobre Estados Unidos. Poco a poco los países han ido cediendo en permitir la entrada de los productos cárnicos, pero manteniendo rígidos controles. La Cámara Legislativa de Taiwan decidió el pasado jueves reabrir condicionalmente su mercado a las importaciones de carne vacuna.
Según la resolución, Taiwan podrá reabrir su mercado siempre y cuando el Gobierno presente un plan para la protección de los consumidores y los funcionarios de Taiwan sean enviados a los ranchos de EE.UU. para monitorear sus plantas.
Corea del Sur y EE.UU llegaron el pasado viernes a un acuerdo para reanudar las importaciones de carne de vacuno norteamericana sin huesos a partir del próximo mes de marzo.
El punto controversial parece ser si Corea del Sur permitirá la importación de costillas, que anteriormente representaban la mayor parte de las importaciones.
¿La sanidad nacional de un país es negociable?
Autoridades panameñas anunciaron cambios en las medidas sanitarias.