La difusión de redes sociales se explica generalmente en términos de los efectos de red.
Tal como es definido en la Ley de Metcalfe, el valor de la red para un individuo que quiera unirse a la misma es proporcional al numero de afiliados elevado al cuadrado.
Una interpretación literal de la Ley de Metcalfe plantea, sin embargo, dos problemas.
En primer lugar, no es posible proyectar el valor de la red adinfinitum.
De acuerdo con este postulado, los efectos de red negativos establecen que en un momento determinado, el valor incremental de la red tiende a disminuir con el número de afiliados a la misma.
En efecto, el estudio de redes sociales físicas muestra que, una vez llegado el número de afiliados a cierto nivel de infl exión pre-establecido, la probabilidad de que se una un afiliado cuya contribución a la red es inferior al valor que extrae de ella (llamados free riders) comienza a aumentar. Este punto de inflexión puede variar con el tipo de red pero el fenómeno de efecto de red negativo existe en todo caso.
En segundo lugar, y parcialmente relacionado con el primer punto, no todos los afi liados a la red tienen igual valor.
Por ejemplo, en la medida en que la proposición de valor de una red se basa en la vinculación de individuos que comparten valores e intereses, la incorporación de afiliados que no respondan a esta definición puede disminuir el valor de la misma. El caso típico es el de individuos cuyo objetivo no es vincularse a otros en el contexto de la red sino usarla como mecanismo de monitoreo (o, individuos que se unen a la red para observar el comportamiento de sus usuarios). Estos dos efectos negativos son de una importancia fundamental en la medida en que plantean que el efecto de red, motor fundamental del desarrollo de estas plataformas, puede llegar a diluirse. En este contexto, la obsolescencia de una red determinada por efectos de red negativos puede llegar a su sustitución por otra plataforma.