A fines del siglo XIX , banqueros ingleses conversaron con el cientista social y economista de tendencia liberal, J.J. Hobbson, autor del famoso libro "El Imperialismo", publicado en 1898, y que Lenin utilizara casi 20 años después, como base para elaborar su famosa obra "Imperialismo: fase superior del capitalismo" (1916). Estos banqueros le expresaban a Hobbson que tenían la impresión de que el exceso de ahorro era una de las principales causas de las depresiones económicas, pues se acumulaba mucho dinero ocioso en los bancos.
A principios del siglo XIX, Malthus exaltaba las virtudes económicas del gasto improductivo como medio para mantener la demanda efectiva, pues Malthus fue uno de los primeros que describe, aunque de manera no muy profunda, el fenómeno del subconsumo.
Carlos Marx, nos dice que las crisis cíclicas del capitalismo se debían a las crisis de la sobreproducción, pero nunca mencionó nada del exceso de liquidez. Fue Keynes el que nos describe con gran nitidez el fenómeno del exceso de liquidez , que él denomina trampa de la liquidez, en su famosa obra "Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero" que inició la denominada Revolución Keynesiana, que estuvo vigente hasta la década de los setenta. Cuando Keynes describe este fenómeno en 1936, muchos no lo entendieron y era sólo una hipótesis. Keynes parte de unas premisas sencillas: tasas de interés elevadas tienden a elevar el ahorro; tasas de interés reducidas tienden a dinamizar el consumo y la inversión. Pero cuando, a pesar de la educación de las tasas de interés, él publicó (consumidores y empresas) prefieren mantener el dinero ahorrado, se produce lo que denomina trampa de la liquidez y este fenómeno se mantiene aún con tasas de interés iguales a cero. Estas hipótesis de Keynes se vinieron a confirmar con la crisis económica que vive Japón desde 1990. A pesar de las políticas monetarias expansivas (tasas de interés reducidas) cercanas a cero del Banco Central de Japón durante toda la década del noventa, ni el consumo, ni la inversión agregada se restableció en ese país, y la economía se ha mantenido en un proceso rítmico de debilidad secular-recesión durante más de diez años.
En la caso de la economía de los Estados Unidos, después de una débil recuperación económica en 1992, la economía se acelera a partir de 199 , impulsada por el dinamismo del sector tecnológico, por una fiebre de fusiones y por un proceso especulativo en la Bolsa de Valores que infla el precio de las acciones tecnológicas y de las nuevas empresas fusionadas. El sector tecnológico fue financiado principalmente por capital de riesgo y no por el financiamiento bancario normal. Esta burbuja económica dura hasta el primer semestre del año 2000 por una razón fundamental: las grandes inversiones que hicieran las empresas de todo el mundo para evitar la denominada falla del milenio, coparon la demanda de bienes de capital de origen tecnológico, y la prosperidad se transformó en una crisis de superproducción generada en el sector tecnológico. Es por lo anterior, que muchos economistas estadounidenses consideraron en su momento, que Estados Unidos se aboca a una situación económica similar a la que vive Japón desde 1990.
BURBUJA ECONOMICA
¿Qué genera una burbuja económica de este tipo? El exceso de liquidez en el mercado, que a su vez, tiene que ver con las políticas monetarias expansivas que impulsó la Reserva Federal entre 1991 y 1993 y de manera alternada en los años subsiguientes.
Vemos entonces que el mundo entero se enrumba hacia una trampa de la liquidez, lo que reproducirá en el ámbito global la situación económica que vive Japón desde hace más de diez años. A pesar de la sobreproducción del sector tecnológico, tanto la Reserva Federal como el Banco Central Europeo, impulsan una política monetaria expansiva para inyectarle más liquidez de la que ya hay en el mercado, lo que profundizará más la trampa. Y lo que es peor: está generando una tendencia deflacionaria muy profunda a escala global.
SE COPO EL CREDITO EN PANAMA
En el caso de Panamá, la falta de circulante no se debe únicamente al retiro de las bases militares estadounidenses. Una de las razones fundamentales se debe a que los bancos tanto nacionales como extranjeros coparon la capacidad crediticia tanto de la población como de importantes empresas entre 1996 y 1998, ya que como producto de la reducción de las tasas de interés internacionales, se generó un exceso de liquidez en el mercado local, lo que provoca una contundente reducción del consumo agregado desde 1999.
Hay dinero en las bóvedas de los bancos, y eso lo han dicho tanto los representantes de la Asociación Panameña de Bancos como de la Asociación Bancaria Nacional y por lo tanto no hace falta liquidez. Lo que sucede es que la masa de liquidez en la situación actual no tiene una salida rentable.
Es contradictorio entonces que en una coyuntura de exceso de liquidez se impulsen políticas fiscales restrictivas (reducción del gasto público), como déficit cerca de límites a la deuda pública, o de mantener ocioso el Fondo Fiduciario, pues estas medidas son recesivas. Consideramos que en el caso de Panamá, se debe crear un mercado interno de deuda pública para que el gobierno tenga una fuente alternativa de financiamiento que no sea el mercado internacional. El actual Departamento de Crédito Público del MEF, debe transformarse en la Oficina de Administración y Manejo de la Deuda Pública y con cierto grado de autonomía. Es el momento para refinanciar la deuda pública externa, en virtud de la situación actual de las tasas de interés internacional.
Se le deben otorgar mecanismos de discrecionalidad a la Superintendencia Bancaria para que pueda orientar de manera indicativa la política crediticia de los bancos para prevenir el copamiento de la capacidad crediticia de la sociedad en su conjunto en su futuro. Los bancos deben reestructurar su carta de prestamos para que se vuelva a dinamizar el consumo. El Fondo Fiduciario debería ser la base para establecer un Fondo Nacional de Estabilización para apoyar tanto al sistema bancario como a la economía en su conjunto. Esto último lo propuso el Dr. Arnold Harberger, hace 30 años cuando vino a Panamá, invitado por el gobierno de la época. Utilizar el FFD para pagar la deuda pública no es su mejor uso.
La economía no es un decálogo de principios fundamentalistas e irreductibles. La economía es una ciencia social pragmática que se utiliza para interpretar la realidad y darle solución a los problemas económicos que agobian a la sociedad. Partiendo de lo anterior, la única fórmula capaz de superar la trampa de liquidez que se desarrolla en el ámbito global, es reviviendo las teorías de Keynes aún bajo nuevos parámetros para restablecer la demanda efectiva. Por lo tanto no estamos de acuerdo con las posturas difundidas por el FMI y el OCDE, que pretenden afirmar que la crisis económica que afronta el capitalismo global se superara a mediados del año 2002, porque esto no es cierto, y menos con la incertidumbre global que vive el mundo después del 11 de septiembre, que profundiza los efectos negativos de "la trampa de liquidez."