El presidente argentino Fernando de la Rúa renovó ayer su fe en el control de las cuentas fiscales, pero lamentó "la discriminación que sufren los productos argentinos en distintos mercados".
Al clausurar el Foro Argentina Unión Europea que se desarrolló desde el pasado lunes en un hotel del puerto de Buenos Aires, De la Rúa subrayó que "nos ponen barreras a nuestras mercancías y no podemos amortiguar con más exportaciones los efectos de los volúmenes de la deuda pública.
Las tasas de interés de los países desarrollados son bajas y por eso vienen a comprarse las empresas argentinas".
Dijo además que "el Mercosur languidecía y ahora ha sido relanzado", en tal medida que mereció una declaración del presidente mexicano electo Vicente Fox en el sentido de que a su país le interesa unirse al bloque del sur.
El jefe de Estado pronunció un discurso junto a un panel integrado además por el presidente de la Fundación Euroamérica, Tristan GarelJones; el vicepresidente y ministro de Economía de España, Rodrigo de Rato.
Encargado de presentar a los dos expositores del cierre, De la Rúa y De Rato, el británico GarelJones expresó su deseo de que "el resultado de esta conferencia sea un diálogo más abierto entre la Unión Europea y Argentina".
El primer mandatario argentino (socialdemócrata) destacó que la globalización "se caracteriza por una apertura creciente de las economías", aunque lamentó que hayan "excepciones" para "los países que fabricamos productos primarios, que sufrimos la discriminación de los mercados que imponen barreras arancelarias y para arancelarias".
Ante un auditorio de unos 500 empresarios y funcionarios extranjeros que participaron del debate sobre la globalización, el jefe de Estado argentino pidió la "total y completa" apertura de los mercados, por que "tendríamos mejores ventajas comparativas y podríamos acceder a precios que mejorarían la balanza comercial y amortiguarían los efectos de la deuda pública".
El jefe de Estado consideró que el ingreso de capitales extranjeros en el país debe "significar un proceso de integración genuina, una expresión auténtica de un mundo globalizado donde todos están en todas partes", e instó a que desembarquen en el país "con sentido de crecimiento y no con meras intenciones de especulación".