El comisario de Comercio de la Unión Europea, Pascal Lamy, acaba su quinta visita a Brasil, ayer, sin convencer a sus interlocutores para que adhieran a su propuesta sobre los medicamentos y reiterando que Europa mantendrá los subsidios a la agricultura.
Lamy ha pasado tres días en Brasil para conocer al nuevo gobierno, incluido al presidente Luiz Inacio Lula da Silva, y mantener encuentros con empresarios, interlocutores a los que les ha reiterado el "gran interés" de Bruselas en el acuerdo de libre comercio con el Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay).
También quería contribuir a encontrar una solución intermedia entre Estados Unidos y los países del tercer mundo sobre el compromiso alcanzado en noviembre del 2001 en Doha, en el marco de la Organización Mundial de Comercio (OMC), de flexibilizar el acuerdo sobre propiedad intelectual, TRIPS, en lo que a las patentes sobre medicamentos se refiere.
Entonces los países miembros de la OMC aceptaron la propuesta de Brasil de anteponer el carácter social de la producción de medicamentos a los intereses comerciales, para hacer frentes a catástrofes sanitarias como el sida, la malaria o la tuberculosis.
En otras palabras, que los países del tercer mundo queden liberados del yugo de las patentes para producir genéricos a bajo precio y poder importarlos. Tanto el titular de Sanidad, Humberto Costa, como el canciller, Celso Amorim han reiterado a Lamy que el acuerdo de entonces "no debe ser alterado".
Entre otras cosas porque "debe ser prerrogativa de cada país definir las enfermedades que consideran graves". Lamy propone que una lista de una veintena de enfermedades, identificadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), entren en la categoría de la declaración de Doha en un intento de suavizar la intransigencia de Estados Unidos y Japón, que presionados por sus laboratorios farmacéuticos, sólo están dispuestos a considerar el sida, la malaria y la tuberculosis, y quieren restringir la lista de países que pueden producir e importar genéricos. "Estamos dispuestos a dialogar, pero hay límites que no podemos sobrepasar", advirtió Amorim.
Un acuerdo tenía que haberse alcanzado en diciembre pasado, según el calendario acordado. Para el ministro Costa, la propuesta europea además de interferir en la soberanía de los países, "no da ninguna garantía de que el gobierno norteamericano vaya a aceptar ese tipo de propuesta".
En la conferencia de prensa conjunta que ofrecieron Lamy y Amorim también hubo intercambio de quejas por las barreras que se imponen al comercio mutuo y la pobreza de las ofertas presentadas en las negociaciones del acuerdo Mercosur-UE.
La oferta europea, según Amorim, "no atiende a los puntos en los que estamos interesados", en particular el acceso al mercado comunitario para los productos agrícolas del bloque sudamericano. Los dos bloques tienen hasta el 28 de febrero para mejorar sus respectivas ofertas y permitir el avance de las negociaciones.
Lamy, por su parte, se quejó de que el 90% de las exportaciones de alimentos europeos al mercado brasileño encuentran barreras no arancelarias, mientras que el canciller se quejó de las trabas fitosanitarias y de los subsidios.