Perspectivas
- En términos generales, la estructura de propiedad de la tierra en América Latina y el Caribe presenta tres tendencias, como son la fragmentación en México, Centroamérica y las naciones andinas, la concentración en el Cono Sur y una mayoritaria tenencia estatal en los países caribeños, de acuerdo con el informe Perspectivas de la Agricultura y del Desarrollo Rural en las Américas 2013.
- Con base en datos de 2011 del Banco Mundial, el funcionario del USDA explicó que de los 123 millones de hectáreas no cultivadas en América Latina y el Caribe, en 76% de ellas se podría producir alimentos y llevarlos en menos de seis horas a los mercados. En el este de Europa, donde están Rusia y Ucrania, este porcentaje es 83%, pero en África es 47%.
- En total, en el mundo hay 446 millones de hectáreas disponibles para la agricultura. Se trata de áreas no protegidas en las que no hay cobertura boscosa.
América Latina podría ser impulsada como líder en la gigantesca tarea de alimentar a la creciente población del mundo debido a que cuenta con cerca de 123 millones de hectáreas no cultivadas, lo que coloca a la región en ventaja con otras partes del planeta que también tienen vastas tierras disponibles, pero grandes dificultades logísticas o de desarrollo.
Con Brasil a la cabeza por su superficie disponible, América Latina y el Caribe cuentan con mejor infraestructura y menores distancias para el transporte de alimentos que otros lugares que aún tienen tierras no utilizadas para la agricultura, como África (que posee aproximadamente 202 millones de hectáreas que podrían ser cultivadas) y Rusia y Ucrania (que tienen unos 52 millones).
Estos estudios fueron dados a conocer en una conferencia brindada en el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA) por Michael Dwyer, funcionario del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés).
Dwyer, director de análisis de políticas globales del Servicio Exterior Agrario del USDA (FAS-USDA), explicó que el uso de nuevas tierras para actividades agrícolas es uno de los factores a los que EE.UU. presta mayor atención para proyectar el comportamiento de la agricultura nacional e internacional, un ejercicio anual conocido como Outlook y del cual el IICA informa oportunamente a sus países miembros.
Retos
Explicó que en Sudamérica el aumento en la producción de soya y otras oleaginosas, desde 1990, ha tenido su principal explicación en el crecimiento de la superficie sembrada y no tanto en el incremento de los rendimientos, contrario a lo que sucede en otras partes del planeta, y en otros cultivos, como granos y algodón, en los que la mayor producción se ha basado en mayores rendimientos.
“El sector agrícola de América Latina y el Caribe debe pensar en cómo aprovechar esta oportunidad, pero primero debe resolver sus vacíos en materia de tenencia de las tierras y catastro de propiedades”, afirmó el funcionario del USDA, cuya conferencia en Costa Rica fue gestionada por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y la Oficina del IICA en este país.
Tania López, viceministra del MAG, quien participó en la charla realizada en la sede central del IICA, señaló la preocupación por el aumento experimentado en el valor de la tierra.