El flujo de capitales, ante la baja rentabilidad de sus mercados de origen (Estados Unidos y Europa), se refugió en las atractivas economías emergentes de América Latina y los BRICS.
América Latina, como región emergente, está sufriendo las consecuencias de la recuperación de las economías mundiales luego de la crisis hipotecaria del 2008. Las economías desarrolladas, al recuperar su estabilidad, revierten los flujos financieros de América Latina de nuevo a sus economías. La bonanza económica producto de la alta demanda de exportaciones de materia prima provenientes de América Latina durante la crisis financiera está llegando a su fin.
Las bolsas de valores están bajando, las monedas se están devaluando y en muchos países los costos de operar y de vida siguen altos, además, carecemos de innovación. Esto nos hace menos competitivos.
El nivel de educación en América Latina como región ocupa una muy baja posición como lo indica un estudio reciente de The Economist, donde en las pruebas Pisa, que miden matemáticas, alfabetización y ciencias, muestran a nuestra región en los últimos lugares de una lista de 40, estando Chile de 33, Colombia de 36 y Brasil de 39, los otros países no aparecemos.
La calidad de la educación en América Latina es deficiente en el contexto global. La inversión de los gobiernos en investigación y desarrollo tiene una relación directa con el desarrollo. Los países que invierten más en educación, innovación y tecnología tienen mayor riqueza per cápita, por ejemplo: Singapur, Corea del Sur, Japón, etc. Corea del Sur invierte en investigación y desarrollo el 3.7% de su PIB, Japón el 3.36%. Ecuador solo invierte 0.26% del PIB, y Panamá el .19%.
Por lo antes indicado, y a sabiendas de que la fiesta se acabó y que los capitales extranjeros se retiran de la región, hay que correr a remar duro para crear las bases del crecimiento. Por qué tanto apuro?... No es fácil, toma tiempo, si bien casi todos en Latinoamérica hablamos el mismo idioma, somos países muy distintos. Debemos integrarnos en una cruzada por un fortalecimiento intelectual y de conocimiento.
Latinoamérica es la región que más capital extranjero ha atraído en la última década. Sin embargo, vemos cómo en Brasil el precio del dólar aumentó un 15%. Igual ocurre en Argentina, afectada por sus controles de cambios y las restricciones a los exportadores e importadores.
Por otra parte, el crecimiento de la región ha disminuido por debajo de los pronósticos. Se esperaba que Brasil creciera a una tasa de 3.1% y va por 2.2%. Colombia crecerá 3.9 en vez de 4%. Chile, que creció a una tasa de 5.6%, crecerá a 4.2%. Perú de 6.3% a 5.6% etc.. Por lo que en general la economía latinoamericana crecerá solo 3% este año, cuando veníamos creciendo por encima del 4%.
Si bien somos muy ricos, muy grandes, muy jóvenes, necesitamos políticas de integración económica, unir nuestra fuerzas como región, apostar a combinar nuestra fortalezas y unirnos en una Latinoamérica como un gran mercado.