El coste de la cada vez más probable guerra contra Irak y la desaceleración de las economías japonesa y alemana lastrarán el crecimiento económico mundial en 2003, aunque en América Latina se abre una vía de reactivación tras las crisis de Argentina y Brasil.
En EU, principal motor de la economía mundial, Alan Greespan, presidente de la Reserva Federal, ha vaticinado que la economía estadounidense crecerá este año entre un 3.35 y un 3.50 %. Pero estas previsiones dependen en gran medida de los escenarios que depare el conflicto en Irak.
Según los expertos, una guerra breve y exitosa para EU podría elevar el crecimiento de este país por encima del 3% este año, frente al 2.4% del pasado, y este impulso contagiaría a las economías de Latinoamérica, donde en 2002 se produjo la mayor contracción económica de los últimos veinte años.
En el caso de un conflicto prolongado coinciden en que afectaría al proceso de recuperación y podría desencadenar una crisis económica general. A esto se suma la incertidumbre por el resultado del plan de recuperación económica estadounidense, basado en un importante recorte fiscal, lanzado a comienzos de año por el presidente George W. Bush.
Al margen de estos factores, los principales organismos internacionales de seguimiento económico hablan de reactivación en América Latina y estiman crecimientos globales de entre el 1.8 y 2.5 %, una vez superada la crisis financiera en dos de sus principales motores: Argentina y Brasil. En el caso de México, estrechamente ligado a EU, el Gobierno calcula un crecimiento del 3 %, frente al 0.9 del pasado año.
Los analistas son optimistas sobre el comportamiento de la economía regional en 2003 tras los quiebros del pasado año, especialmente fuertes en Argentina, con una caída del PIB del 11.1%; Uruguay (-10.02%), con el peor resultado financiero de su historia, Paraguay (-2.2%), y Venezuela (-8.9%).
En Brasil, superadas las dudas sobre el recién estrenado Gobierno socialista, el PIB previsto para 2003 es del 2.8% muy por encima del 1.52% en que acabó 2002. El optimismo del Gobierno argentino se fija en una meta de entre el 4 ó5% este año, como destacó el presidente Eduardo Duhalde, al afirmar que "lo peor de la crisis ya pasó".
No obstante, el ministro de Producción, Aníbal Fernández, matizó que el PIB "tendría que crecer este año cerca del 30 %" para recobrar los niveles anteriores a la recesión. Chile, la economía más estable de la zona, calcula un crecimiento del 3.5% este año. El pasado año avanzó un 1.9%, el resultado más débil del último trienio, debido a la fuerte caída del precio del cobre.