Los bancos que operan en Argentina no han podido escapar de la crisis económica en que está sumido el país y al compás del continuo descenso de los depósitos tuvieron que cerrar 210 sucursales y prescindir de unos 9.500 empleados, informaron fuentes del sector.
Hace un año los bancos de Argentina manejaban depósitos por unos 70.000 millones de dólares, pero por la crisis del país y el denostado “corralito” las colocaciones de ahorradores e inversores no superan los 2.900 millones de dólares.
Los mismos bancos están haciendo su proceso de ajuste, pues de las 4.271 sucursales que tenían en octubre del año pasado distribuidas en todo el territorio argentino hoy sólo quedan 4.061, aunque el achique puede “ser mayor”, según Juan Zanola, máximo dirigente de los empleados bancarios.
El sindicalista precisó que 6.535 bancarios perdieron su empleo en lo que va del año, además de otros 2.900 trabajadores de empresas vinculadas con los bancos y otros 6.200 empleados de entidades financieras en proceso de liquidación se encuentran “en la cuerda floja”.
“El negocio bancario se achicó y no somos necios. Por eso, aceptamos que haya una reestructuración. Sólo pedimos ser parte, que el ajuste se logre por consenso y con los menores costos posibles para los trabajos”, agregó Zanola.
El ajuste bancario comenzó en la primera semana de diciembre del año pasado, cuando el entonces presidente del país, Fernando De la Rúa, impuso el llamado “corralito”, donde quedaron encerrados los depósitos y ahorros de millones de argentinos.
Ese proceso se agravó cuando un mes después el Gobierno de transición presidido por Eduardo Duhalde devaluó el peso y convirtió a la moneda nacional los depósitos en dólares, lo cual aumentó aún más la ira de los ahorradores que todos los días protagonizan ruidosas marchas callejeras frente a los bancos.
El ministro de Economía, Roberto Lavagna, logró calmar las aguas con una flexibilización parcial y progresiva del “corralito”, en tanto crecían los amparos judiciales en favor de los ahorradores, un asunto espinoso en la agenda de negociaciones del Gobierno argentino con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Para Mario Blejer, quien tuvo que renunciar como presidente del Banco Central (emisor) por las diferencias con Lavagna sobre el “corralito”, es hora de poner fin a las restricciones para la devolución de los ahorros y depósitos bancarios.
“El corralito se puede levantar. Siempre y cuando los bancos continúen ofreciendo alternativas interesantes de rendimiento, y siempre y cuando no haya desbordes en el mercado cambiario”, dijo en una entrevista que publica hoy el diario “La Nación”.