Los líderes del Grupo de los 20 concentraron su respuesta a la crisis financiera de Europa en la estabilización de los bancos de la región y redoblaron la presión para que la canciller alemana Angela Merkel extienda las medidas de rescate tras el contagio a España.
Mientras el presidente estadounidense, Barack Obama, convocaba a conversaciones después de cenar con los gobernantes de la zona del euro en la cumbre del G-20 en México, la principal negociadora internacional del Departamento del Tesoro, Lael Brainard, dijo que Europa hace un esfuerzo para “frenar la retroalimentación” entre la deuda gubernamental y la bancaria, vínculo que agrava los problemas de España.
“Estamos ante un notable desplazamiento de la discusión europea” hacia impulsar el crecimiento económico y “establecer una vía para la unión financiera”, dijo Brainard a la prensa al comenzar la cumbre de dos días en el balneario Los Cabos.
Los gobernantes del G-20 se reunieron en momentos en que los costos crediticios de España crecían a un récord de la era del euro y las elecciones griegas no lograban desactivar la amenaza del contagio. Merkel, que gobierna la mayor economía de Europa y rechaza la integración de la deuda de la zona del euro y un aumento del gasto deficitario, dijo que defenderá sus políticas con “buenos argumentos” conforme los gobernantes mundiales presionan a Europa para que resuelva la crisis de la deuda, que se encuentra en su tercer año. Obama ha responsabilizado a la crisis de la desaceleración del crecimiento del empleo en los Estados Unidos.
Los gobiernos del G-20 de la zona del euro se comprometerán a proteger la unión monetaria, según un borrador de la declaración.
Rescatede Grecia
- Merkel desalentó las especulaciones sobre una flexibilización de las condiciones del rescate de Grecia. “Lo importante es que el nuevo gobierno respete los compromisos asumidos”, dijo.