Cientos de ciudadanos de Krasnoturinsk salieron ayer a las calles para pedir al Kremlin que salve la planta de aluminio BAZ en la que trabajan, única industria que mantiene a esa ciudad rusa en los Urales.
¡Entreguen la planta a (Víctor) Vakselberg!", decían las pancartas, en alusión al antiguo propietario de BAZ, crítico de la política que aplica el grupo Rusal.