Pobreza rural está latente
- La pobreza entre la población rural bajó solo de 60% en 1980 a 53% en 2010, pese al aumento de las agroexportaciones, al auge agrícola y al crecimiento económico en la región durante la última década, según el estudio Políticas de Mercado y Pobreza Rural en América Latina.
Cifras sobre educación laboral
- 4.6% es el nivel de desempleo que refleja Panamá, uno de los bajos de la región.
- 10.4 por ciento es el crecimiento de la economía del país, manteniendo su ritmo positivo.
- 25.8 Es el porcentaje de pobreza en Panamá, según cifras preliminares del MEF.
Entre más años de estudios tiene un trabajador, mayor es el sueldo que devenga, según se desprende de un estudio realizado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Los ingresos a la vez, están directamente relacionados con el grado de formalidad del trabajo.
En Panamá, la media de años de educación de los trabajados se ubicaba en 10.3 en el 2010, presentando un discreto aumento en la última década, según informes de la CEPAL. Sin embargo, hay una disparidad bien grande cuando se analiza la media de años de estudios de los trabajadores del sector informal con el formal.
En el primero, el nivel educativo de los trabajadores es muy inferior al de los trabajadores del sector formal. Los trabajadores informales presentan una media 7.9 años de estudios, mientras que los estudios de los trabajadores del sector formal son 12.2 años en promedio.
Esta relación trae desigualdades muy marcadas en la población, debido a que las remuneraciones de los trabajadores del sector informal son en promedio notablemente inferiores a las del sector formal. Según cifras de la Contraloría General de la República, en Panamá casi medio millón de personas trabajan en la informalidad.
La comparación indica que los trabajadores informales ganaban entre un 36% y un 80% menos que los trabajadores del sector formal. La última información disponible por la CEPAL indica que, en la región, el peso de los salarios en el ingreso total oscila entre el 31% y el 47%.
Las políticas gubernamentales aplicadas en diferentes países, incluyendo Panamá, tienden a disminuir esas brechas. En la mejora de la distribución personal, las políticas públicas destinadas a cerrar las brechas educativas y salariales, así como las políticas redistributivas, que incluyen las transferencias no contributivas, los aumentos en los salarios mínimos y la negociación salarial, han tenido un sesgo progresivo, indica el organismo.
Según el economista Aristides Hernández, en Panamá la informalidad tiene dos caras. Una es el trabajador que presta sus servicios en una pequeña empresa y no recibe el pago de la seguridad social y el otro es el que trabaja por cuenta propia.
Hernández considera que hay dos razones por las cuales la gente está en el mercado informal. Una es porque muchas veces gana más que el salario mínimo y no paga las prestaciones sociales ni descuentos de ningún tipo y la otra realidad es que muchos no tienen la mínima educación y conocimientos para insertarse al mercado laboral formal.
Esa condición se revela en un recientemente estudio publicado por el Ministerio de Economía y Finanzas, titulado Informe de Indigencia y Pobreza, marzo 2012, el cual detalla que en las comunidades en las que predominó más el trabajo en empresas familiares y en el hogar, o en las que las personas dependieron de sí mismas para generar ingresos, hubo una mayor proporción de la población que vivía en condiciones de precariedad.
La calidad del empleo es precaria en las empresas familiares rurales y en los trabajos por cuenta propia, estos son poco remunerados en las zonas rurales si se les compara con la misma ocupación en las áreas urbanas.
Esta premisa también es avalada por organismos internacionales. La precariedad y la informalidad en el mercado de trabajo son dos de los factores que contribuyen a que más de la mitad de la población rural de América Latina se mantenga en la pobreza, pese al crecimiento económico que ha experimentado la región en los últimos años, de acuerdo a un informe conjunto presentado recientemente por la FAO, OIT y CEPAL. Entre los pobres de las áreas rurales, menos de la mitad de ellos tiene acceso a mercados formales de trabajo y en los peores casos, esa cifra desciende hasta solo el 2%, dependiendo del país, según el estudio.