El candidato presidencial brasileño del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), Luiz Inacio Lula da Silva, aseguró ayer al presidente Fernando Henrique Cardoso que si su partido gana las elecciones comenzará "a cambiar la política económica desde el primer día".
"Tal compromiso es sagrado", dijo, aunque urgió al actual gobierno a "actuar inmediatamente" ante las turbulencias que presentan los mercados brasileños.
"No es posible esperar a que el próximo presidente sea investido (el primero de enero del 2003) so pena de que aumente la suspensión de los pagos de las empresas brasileñas, el desempleo y la recesión", aseguró en una carta que le entregó al presidente Cardoso durante el encuentro que sostuvieron en el Palacio de Planalto (sede del gobierno).
Lula aseguró además que es "prioritario" impedir que las reservas internacionales del país sean consumidas, en la medida en que el nuevo acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) no prevé a corto plazo "aportes financieros significativos".
"Eso limitaría peligrosamente la gestión futura de la economía", advirtió, en declaraciones a los periodistas tras la reunión con Cardoso.
En la carta entregada a Cardoso, Lula reiteró los términos de la "Carta al pueblo Brasileño" del 22 de junio, en la que se comprometió a que en caso de ser elegido presidente honrará los contratos y controlará la inflación con el rigor fiscal necesario.
"Somos concientes, dijo, de la gravedad de la situación y estamos dispuestos a dialogar con todos los sectores de la sociedad a fin de evitar que ocasione mayores aflicciones al pueblo brasileño".
Para el líeder del PT, Brasil tiene todas las condiciones para superar esa situación y dirigirse en paz hacia un futuro de crecimiento e inclusión social.
"Necesitamos vencer la crisis aceptando sus causas, entre ellas la falta de crecimiento sostenido y las tasas altas", dijo, tras señalar que "la responsabilidad exclusiva de la política económica es del gobierno hasta finales del año".