Bajo la presión de una recesión declarada y el lastre de una dura política de ajuste, el gobierno del presidente Luiz Inacio Lula da Silva intenta dar un empujón a la economía brasileña, con incentivos a sectores, créditos baratos y una rebaja de los tipos de interés.
A casi un año de la victoria electoral y apremiado por los números rojos de la economía, el nuevo gobierno de izquierda brasileño ha hecho de esta una semana de anuncios.