El gobierno del presidente electo Luiz Inacio Lula da Silva, que asumirá el poder en enero próximo, no hará una revolución económica, afirmó el coordinador del equipo de transición del Partido de los Trabajadores (PT, izquierda), Antonio Palocci.
Palocci, de 42 años, a quien la prensa brasileña ya presenta como "el probable futuro ministro de Finanzas" pese a que Lula aún no difundió ningún nombre, adopta un discurso casi conservador al declarar que "el cambio no se hace tirando a la basura lo que ya está hecho".
En una entrevista con el diario O Estado de Sao Paulo publicada ayer, dos semánas después del inicio oficial de la transición, Palocci precisó que el gobierno de Lula quiere bajar la inflación, controlar los gastos y honrar los compromisos internacionales, sin reducir los recursos para los programas sociales.
Y añadió: "estoy absolutamente seguro que nuestro control presupuestario será más austero que el de la gestión del presidente (saliente) Fernando Henrique Cardoso". Para el PT, un crecimiento acelerado durante el primer año de gobierno haría correr riesgos en el ajuste de las cuentas exteriores, tesis retomada por varios economistas de diferentes tendencias y según la cual "no habrá milagros al comienzo del gobierno de Lula".
Palocci estima que "2003 comenzará con numerosas restricciones, pues no queremos que el crecimiento fomente inflación. Queremos un crecimiento saludable y debemos ser muy prudentes con el proceso económico". Indicó asimismo que sin "tocar la Previsión Social, nada se resolverá" al tiempo que negó que el PT impulse "paquetes con medidas drásticas".
En otra entrevista publicada ayer por el diario O Globo, Palocci dijo que "es difícil cambiar la ruta cuando un auto está en marcha". Consideró que "la inflación es la gran preocupación actual, pero la situación está bajo control". Respecto a bajar las exorbitantes tasas de interés del Banco Central (21% anual, con el propósito de evitar un resurgimiento de la inflación.